martes, 5 de octubre de 2010


Roma, 5 de octubre de 1980, es el "suicidio", dijo el camarada de 21 años Nazareno De Angelis, más conocido como Nanni.

Tenía una orden de arresto desde unos días antes, el 23 de septiembre, y el día 4 de octubre fue cogido junto a Luigi Ciavardini de 17 años. Los agentes son capaces de inmovilizar a éste pero no a Nanni, a quien tiran al suelo y golpean en la cabeza con sus pistolas, lo esposaron a un poste de luz aturdido. Gente vio como golpeaban a un joven en el suelo. Ya en la cárcel siguen el escarnio y sufre un duro golpe contra la pared. Es llevado delirante al hospital, pero por orden del juez es devuelto a su celda a pesar del informe médico que indicaba claramente los golpes sufridos por Nanni.

Fue descubierto colgado en la celda, se demostró que él no lo hizo.

En 1987 Gabriele Marconi le dedica la canción Piccolo Atila, mote por el que era conocido Nanni, canción con múltiples versiones (Hyperborea, Amici del Vento...) y que se ha convertido casi en un himno. Ésta recuerda un episodio en el que junto a otros militantes de Terza Posizione fue protagonista De Angelis: la respuesta a una agresión comunista en un concierto de Alan Stivell ante la cual Nanni salió presto a la ignominia. La base musical de la canción se inspira en la legendaria canción irlandesa Foggy Dew.




A parte de otras canciones que se le han dedicado a Nanni, en la actualidad el grupo italiano 270Bis le ha hecho su pequeño homenaje:


La gran afición de Nanni era el deporte. Un equipo de rugby profesional le recuerda en su nombre: el NAMAU, donde las dos primeras iniciales son por Nazareno De Angelis.

lunes, 4 de octubre de 2010

EL GENERAL GÓMEZ Y LA CÓRDOBA CARLISTA


Córdoba sería la única capital andaluza que conquistarían los boinas rojas en las tres guerras desarrolladas durante el siglo XIX. Su protagonista nació en Torredonjimeno
La última vez que Córdoba fue tomada por las armas ocurrió tal día como hoy, 1 de octubre, en 1836, en el marco de la Primera Guerra Carlista (1833-1840). A la postre, Córdoba sería la única capital andaluza que conquistarían los boinas rojas en las tres guerras desarrolladas durante el siglo XIX. El protagonista de este hecho fue el general Miguel Gómez Damas, quien durante seis meses de aquel año dirigirá una expedición que recorrió 4.500 kilómetros y veinticinco provincias.
Gómez nació en Torredonjimeno (Jaén) en 1785. Participa intensamente en la Guerra de la Independencia contra los franceses y en 1816 se retira del Ejército con el grado de capitán, estableciéndose en Jaén. Cuando en 1833 estalla la sublevación carlista contra el régimen liberal, Gómez está en Madrid. Sin pasaporte, emprende el camino a Navarra donde se pone a las órdenes de su amigo, el general Tomás de Zumalacárregui
Tras luchar heroicamente, en junio de 1836, ya general, inicia la expedición que llevará su nombre. Sale de Amurrio (Álava) con 2.700 infantes, 180 jinetes y dos piezas de artillería ligera. La intención es sublevar el norte y entra en Oviedo y Santiago, pero luego enfila hacia el sur. Europa asiste boquiabierta a esa aventura acaudillada por un andaluz secundado por vascos, a la cual se irán adhiriendo riojanos, castellanos, aragoneses, andaluces y valencianos, hasta llegar a 7.000 soldados.
Tiembla la España cristina y liberal ante el avance de Gómez, que pasa cerca de Torredonjimeno y visita su casa de incógnito, sólo para besar y abrazar a los suyos. El 30 de septiembre sus avanzadillas alcanzan las murallas de Córdoba. El ejército liberal está ausente, la Milicia Nacional es ineficaz y existe un cierto grado de colaboración de la población, en cuya motivación no es de menospreciar el rechazo del pueblo a la desamortización eclesiástica protagonizada ese año por el régimen liberal.
El general Cabrera y el brigadier Villalobos atacan la puerta de Baeza, en el Campo Madre de Dios, y franquean la entrada. Villalobos cae y muere poco después en el Hospital de la Caridad. Las fuerzas liberales se atrincheraron en el Alcázar, rebautizado como «Fuerte de la Libertad», con todo tipo de víveres, munición y las joyas y alhajas de los conventos suprimidos. Sin embargo, el 1 de octubre, y sin resistencia, la guarnición se rinde.
Córdoba inicia dos semanas gobernada por el ideario de Altar y Trono, aún aceptado por buena parte del pueblo, pero con los días contados porque el tiempo histórico iba contra él. Gómez formó una Junta de Gobierno presidida por el deán de la catedral, Antonio Sánchez del Valar, y compuesta por los marqueses de Villaseca y Benamejí, el trinitario Antonio Martínez, Tomás Tadeo, Bernardo Fernández de Córdoba y Juan Olaya. Actuó sin violencia y con garantías jurídicas para toda la población.
Alertado de la llegada de un ejército liberal, el 14 de octubre Gómez partió de Córdoba. En su marcha se llevó a los prisioneros de la Milicia, que fueron liberados al llegar a Pozoblanco bajo el juramento que no volvieran a empuñar las armas. Luego tomaría las minas de Almadén, poniendo en un serio apuro a la banca Rothschild que se lucraba de las minas españolas. En diciembre de 1836 regresará a Amurrio, invicto pero sin conseguir su objetivo final de inclinar la guerra del lado de don Carlos.
En Córdoba, mientras, el general Alaix, sancionaba económicamente al Cabildo, tapiaba las puertas de muralla de los barrios simpatizantes con los carlistas, condenaba a varios vecinos y reescribía la historia a través de actas del Ayuntamiento y de Diputación, describiendo la ocupación carlista como una sucesión de robos y rapiñas. Gómez morirá, exiliado y olvidado, en Burdeos en 1864. Pero su gesta, la Expedición Gómez, se estudiaría en las Academias militares rusas y alemanas y queda para la memoria.
Extraído de cordoba.abc.es

domingo, 3 de octubre de 2010

PREMIO LITERARIO A UN ARTÍCULO SOBRE ESCRITORES FALANGISTAS

El próximo 6 de Octubre se cumplirá un año del homenaje literario a Agustín de Foxá que las asociaciones Ademán y Fernando III organizaron en el centro cívico el Tejar del Mellizo. Dicho acto fue prohibido en el último momento por orden política, según declaró en el juzgado la ex-directora del centro cívico, por orden de la concejal comunista del Ayuntamiento de Sevilla, Josefa Medrano. El acto, celebrado al final a la intemperie, gracias a la encomiable actitud de los escritores invitados, Aquilino Duque y Antonio Rivero, y del público asistente, que no tuvieron empacho en celebrar el acto bajo las estrellas del parque lindante con el local.
Ese acto de arbitraria censura cultural tuvo amplísima repercusión en los medios de comunicación, que, mostraron la indignación general propiciada por la actitud del Ayuntamiento sevillano.
El periodista de ABC Alberto García Reyes, publicó en su día el bello artículo que reproducimos a continuación, y que ha merecido el premio periodístico Joaquín Romero Murube, poeta sevillano que da nombre al premio y que, curiosamente, también aparece citado en el artículo.
La pieza es un canto a la tolerancia, por cuyas líneas aparecen poetas falangistas y otros, de distinto signo político, de los que se valora la belleza de su obra y no sus inclinaciones ideológicas.
Nuestra más sincera enhorabuena a Alberto García Reyes.




POEMAS DEL OPROBIO
Me senté frente al pintor para que el niño tuviera entretenimiento en la plaza mientras me bebía sus versos.Me emborraché.Perdí la noción de mí mismo y de mi criatura hasta que la jacaranda me espabiló. Dejó caer su morada mansedumbre sobre aquella dicha. Una flor despertando al jardinero. «Por el cielo va deshecha / la flor de mis voluntades. / ¡Ay,se me corta la vida/en el cristal de esta tarde!». Romero Murube. Estaba leyéndolo porque me recordó Eva Díaz Pérez la vez que se puso la camisa falangista para recibir a Salazar en suAlcázar.Mi rebelión interna me obligaba. Don Joaquín,poeta del magnolio, se puso la camisa de Falange, fue Rey Mago del Ateneo y veneró a Gerardo Diego, aquel fascista que hasta dedicó un soneto a José Antonio. El conservador de los olores de Sevilla ha de estar vetado. De nada servirá a los absolutistas de la comuna saber que escondió a Miguel Hernández en el Alcázar o que publicó, con el aliento de Queipo de Llano en su cogote, siete romances contra la muerte de Lorca: «¡A ti, en Vizna, cerca de la fuente grande, hecho ya tierra y rumor de agua eterna y oculta!».
Leía hipnotizado a Romero junto a los acantos del Museo cuando el niño, siempre tan inquieto el diablillo, me pidió que le contara el cuento que me traía entre manos. Ay, hijo mío, en qué bretes me pones. Cómo te cuento que en esta España de trincheras, donde las ideas están parceladas y el rencor está legislado no tenemos libertad para emocionarnos, que es la más básica de las libertades. Nos han prohibido a Ridruejo, a Leopoldo Panero, a Luis Rosales. Los caciques van a oscurecer las casas encendidas de nuestra literatura porque la ignorancia les impide leer sin miopía. Acabarán por quitarnos de las librerías hasta las profecías que José Hierro plumeó en las revistas del Régimen. «Después de todo, todo ha sido nada,/a pesar de que un día lo fue todo./Después de nada, o después de todo/supe que todo no era más que nada».
El niño se removió en mi regazo mientras elucubraba. Y volvió a salir corriendo hasta los lienzos.Contemplé su inocencia y seguí pensando. La censura a Foxá es el paradigma de nuestra decadencia. Por eso me obstino en limpiar mi sien de este oprobio. Leo a Alberti, a Semprún, a Brecht, a Hernández, a Neruda y sólo veo en ellos poesía. Leo a Alfaro, a Sánchez-Mazas, a Vivancos, a Celaya y sólo veo en ellos poesía.
¡Niño, ven, escucha esto!: «¡La muerte, aquí , frente a esta augusta calma/ del mar antiguo, en soledad sonora!... / Pero algo bulle en mi raíz de tierra/que opone, dulce su repulsa leve.../¡Sin mares ni colina, allá en la dura / tierra caliente, en mi Sevilla eterna!». Es de Romero Murube, el falangista que lloró a Lorca. Óyelo, que yo no voy a prohibirte que vivas, hijo mío.

Sacado de laclavecultural.blogspot.com

lunes, 27 de septiembre de 2010

FALANGE ANTICAPITALISTA Y REPUBLICANA




"¡Viva, viva la revolución!,

¡Viva, viva Falange de las JONS!

¡Muera, muera, muera el capital!,

¡Viva, viva el Estado Sindical!,

Que no queremos -¡no!- reyes idiotas,

que no sepan gobernar.

Lo que queremos e implantaremos:

el Estado Sindical

¡Viva, viva la revolución!,

¡Viva, viva Falange de las JONS!

Muera, muera, muera el capital!,

¡Viva, viva el Estado Sindical!,

son las escuadras de José Antonio

las que tienen que triunfar

y triunfaremos e implantaremos

el Estado Sindical"

viernes, 17 de septiembre de 2010

SOBRE IZQUIERDAS Y DERECHAS




El golpe de timón que es urgentísimo dar no deberá ir de la derecha hacia la izquierda ni de la izquierda hacia la derecha. ¡Error mortal, sencillamente mortal, plantear así la cuestión! Lo que es ineludible hacer es virar de lo falso hacia lo auténtico.

José Ortega y Gasset

sábado, 11 de septiembre de 2010

VIEJA ESCUELA 2





CASANOVA Y LA DEFENSA DE ESPAÑA


"...pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España."

Rafael Casanova, Barcelona, 1714.

VIEJA ESCUELA


LECHE DE PANTERA


Cierto Coronel le dijo a su cocinero:
Necesito una bebiba que caliente a mis legionarios y tenga mucho alimento...

De hay la leche Pantera, mucha ginebra, algo de leche condensada y pólvora.

Leche Condensada
Ginebra algo menos de medio vaso
un chupito de menta para darle color (Camisa Legionaria)
mitad de un vaso de whysky
mitad de un vaso de ron
un café solo
canela
y sobre todo mucho hielo

jueves, 26 de agosto de 2010

1212, 1213 Y 1214, TRES BATALLAS DECISIVAS. Pío Moa

Recientemente, los cabestros de la Junta de Andalucía han pretendido desfigurar el sentido de las Navas de Tolosa convirtiéndolo en una especie de homenaje a la multiculturalidad, entre ignorante y malintencionado. Vivimos en el reino del disparate, que podría ser divertido si no ocultara propósitos repulsivos. El hecho real es que el sultán almohade Muhammad al Násir (Miramamolín para los cristianos), decidió hacer un esfuerzo extremado para imponerse en la península y proseguir, si las armas le favorecían, hasta la misma Roma. Al efecto hizo predicar la guerra santa en el islam, reuniendo contingentes de muy diversas procedencias, hasta turcos, calculados en unos 120.000 hombres.

La yihad alarmó al rey castellano Alfonso VIII y a los cristianos en general, de los que acudieron a España hasta 30.000 de más allá del Pirineo, para unirse a unos 70.000 peninsulares. Visto el extremo peligro, los reinos españoles dejaron de lado las rencillas, bien participando directamente, como Navarra, con Sancho VII, y Aragón, con Pedro II, o permitiendo a sus súbditos acudir al encuentro, casos de Portugal y León. Sin embargo, las fuerzas ultramontanas, principalmente francesas, se volvieron atrás, disgustadas por lo que consideraban excesivas complacencias de los españoles con judíos y moros.

Los musulmanes, sagazmente, prefirieron esperar en Despeñaperros, a fin de que el ejército hispano, mal abastecido en una época de hambre, se cansase y desgastase en una larga marcha desde Toledo, bajo la canícula implacable de julio. Llegados los españoles al lugar donde esperaban los islámicos, comprobaron la imposibilidad de forzar el paso, y también de perder tiempo en rodeos, pues ello podía provocar deserciones en masa, después de las fatigas sufridas. Como es sabido, un pastor les orientó por un paso oculto que les permitió acercarse indemnes al campamento enemigo. Ante el primer choque, favorable a los musulmanes, Alfonso "animó" al arzobispo de Toledo: "Voy y yo aquí muramos". Pero una carga impetuosa de los cristianos rompió las líneas contrarias y alcanzó el real del sultán, desbandando a su ejército.

Sancho VII de Navarra en las Navas de TolosaFue un episodio decisivo porque frenó una expansión islámica que ya había causado derrotas muy dolorosas a los hispanos; porque desprestigió al Imperio almohade en el norte de África, facilitando su descomposición interna y las rebeliones contra él en el Magreb; y porque la frontera española era desde siglos antes la defensa europea que contenía los embates musulmanes, y entonces corrió un muy grave riesgo de quebrarse, con efectos difíciles de calcular. De haber vencido los almohades, habrían tenido el camino libre hasta, al menos, los Pirineos.

Al año siguiente Pedro de Aragón, uno de los héroes de las Navas de Tolosa, se enfrentó en Muret, sur de Francia (o de la actual Francia) a una cruzada predicada por el papa Inocencio III contra los cátaros, a quienes protegían muchos nobles de la región. La cruzada congregó a numerosos nobles del norte de Francia al mando de Simón de Montfort, cuya intervención temían los señores del sur y el rey de Aragón, que por entonces se expandía más allá de los Pirineos, hacia Toulouse y Provenza. En esta ocasión Pedro II tuvo menos suerte, pues fue vencido y muerto.

El resultado tuvo importantes efectos históricos, pues afirmó la presencia francesa en toda aquella zona, bloqueando la expansión de aragoneses y catalanes, y obligó a estos a concentrar más sus energías en la otra dirección de sus avances, es decir, en la Reconquista. Quizá, aunque no es seguro, una victoria aragonesa en Muret habría apartado de la península los esfuerzos de aragoneses y catalanes, orientándolos al sureste francés. En todo caso, los nacionalistas suelen lamentar mucho el resultado de la batalla, pues, de haber sido otro, habría alejado a Cataluña (o eso piensan y desean ellos) de los asuntos de España. El hijo de Pedro, Jaime I el Conquistador, ya dedicó plenamente sus afanes a la Reconquista.

Batalla de BouvinesY un año después tuvo lugar en Bouvines, al norte de Francia, otra batalla decisiva para la historia de Francia y de Europa occidental. Por entonces lo que hoy entendemos por Francia estaba dividido políticamente entre los territorios del oeste, los más extensos con diferencia, bajo la soberanía del rey de Inglaterra; amplias zonas al este pertenecientes al Sacro Imperio Romano Germánico; una serie de condados y ducados en el centro, bajo teórico vasallaje del rey francés, que lo era en la práctica poco más que de la región de París; y el sureste, prácticamente independiente o bajo el protectorado de Aragón hasta la batalla de Muret.

El rey Felipe II Augusto de Francia se propuso recobrar cuantos territorios pudiera de los ingleses y someter a su autoridad real, no solo teórica, a los nobles. Ello, más las intrigas en torno a la titularidad del Sacro Imperio, llevaron a la formación de una alianza entre Inglaterra (Juan Sin Tierra), el Imperio (Otón IV de Brunswick) y diversos nobles: Felipe Augusto quedaba cogido en una tenaza, con probabilidad de sucumbir él y sus proyectos, y hasta la misma Francia, al menos por largo tiempo. Por suerte para él, ingleses e imperiales actuaron mal coordinados y finalmente los franceses pudieron enfrentarse en Bouvines, en inferioridad material, a los imperiales de Otón, derrotándolos.

La batalla tuvo efectos extraordinarios: Otón fue derrocado y el Imperio entró en un período de descomposición; la alianza antifrancesa se disolvió y los ingleses tuvieron que ceder Bretaña, Normandía y otros extensos territorios; FelipeAugusto, quizá exagerando algo, vio en su victoria la salvación de Francia y la explotó para acrecentar el prestigio real y su poder sobre los nobles, impulsando una orientación unitaria que tardaría aún siglos en completarse. Una consecuencia indirecta, no menos crucial, fue el descontento de los barones ingleses que habían perdido sus posesiones en el continente, y las disputas entre la nobleza normanda y la anglosajona, que derivaron en la imposición, al rey Juan, de la CartaMagna.

Esta limitaba considerablemente el poder regio y aseguraba el de los nobles y la Iglesia, estableciendo al mismo tiempo el principio esencial del habeas corpus para impedir los juicios arbitrarios (un precedente de ese derecho se encuentra en la España visigoda). La CartaMagna, aunque de carácter netamente feudal, está considerada un precedente o semilla del liberalismo inglés y del estado moderno.

sábado, 21 de agosto de 2010

SOBRE LAS TIENDAS QUE CIERRAN. A. Pérez Reverte

Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desaparecido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muertes súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cartel pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.

En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas después de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.

Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas, que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas, lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria, la ausencia de clientes, el miedo a que tal o cual crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños.

Eso es lo peor, a mi juicio... Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de
clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas de tanta gente con ideas y fuerza, que arriesgó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa.

Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola.

A.P.Reverte
(El Semanal)

jueves, 5 de agosto de 2010

PIO BAROJA Y EL JUDAISMO


El doctor Iturrioz, tío carnal de Andrés Hurtado, solía afirmar, probablemente de una manera arbitraria, que en España, desde un punto de vista moral, hay dos tipos: el tipo ibérico y el tipo semita. Al tipo ibérico asignaba el doctor las cualidades fuertes y guerreras de la raza; al tipo semita las tendencias rapaces, de intriga y de comercio.
Aracil era un ejemplar acabado del tipo semita. Sus ascendentes debieron ser comerciantes de esclavos en algún pueblo del Mediterráneo. A Julio le molestaba todo lo que fuera violento y exaltado: el patriotismo, la guerra, el entusiasmo político o social; le gustaba el fausto, la riqueza, las alhajas, y como no tenía dinero para comprarlas buenas, las llevaba falsas y casi le hacía más gracia lo mixtificado que lo bueno.
Daba tanta importancia al dinero, sobre todo al dinero ganado, que al comprobar lo difícil de conseguirlo, le agradaba. Como era su dios, su ídolo, de darse demasiado fácilmente, le hubiera parecido mal. Un paraíso conseguido sin esfuerzo no entusiasma al creyente; la mitad, por lo menos, del mérito de la gloria está su dificultad, y para Julio la dificultad de conseguir el dinero constituía uno de sus mayores encantos.

PIO BAROJA, El árbol de la ciencia.