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martes, 30 de abril de 2013

HOMENAJE A SERGIO RAMELLI. 2013.

Como todos los años los camaradas de Milán y alrededores van en cortejo hasta la puerta de la casa de Sergio Ramelli, joven fallecido con tan solo 18 años por la horda comunista.

Tras el grito de ¡PRESENTE!, que no faltará en el recuerdo de todos nuestros caídos, se empieza a entonar Il domani appartiene a noi, que canta con voz sorda la abarrotada calle.

Pero quizás el momento más significativo es cuando el que dirige el acto pide un aplauso para "mamma Ramelli", que ve el acto desde el balcón de su casa. Ella emocionada agradece el acto.

Se acaba el acto y voces anónimas le dicen a la madre "arrivederci signora". Y nosotros, cómo no, siempre diremos:

CIAO SERGIO!

 

viernes, 12 de abril de 2013

lunes, 8 de abril de 2013

ROSA LEÓN CANTANDO A LA FALANGE.

Rosa León cantando la canción falangista "Viva la revolución", en TVE. Hay un ligero cambio sobre la letra original. 

Rosa fue militante del PCE en la clandestinidad y luego concejala del PSOE hace unos años. En esta ocasión cantaba canciones de ambos bandos para un programa de TVE. Esta versión de "Viva la Revolución" luego la pusieron de fondo en un capítulo del programa "Memoria de España" dedicado a Falange.


Letra original:
"¡Viva, viva la revolución!,
¡Viva, viva Falange de las JONS!
¡Muera, muera, muera el capital!,
¡Viva, viva el Estado Sindical!,
Que no queremos -¡no!- reyes idiotas,
que no sepan gobernar.
Lo que queremos e implantaremos:
el Estado Sindical.
¡Abajo el Rey!".


miércoles, 13 de febrero de 2013

RESPUESTA ESPIRITUAL DE OCCIDENTE

En madrid se ha suspendido una actuación de Respuesta Espiritual de Occidente, tras las típicas amenazas de los guarros. Ahora más que nunca hay que apoyar a este grupo y a todas las personas que se salen del pensamiento único.

Aquí un vídeo con su versión del Primavera.



Aquí la canción original que va en su disco 'La noche blanca'

http://reservaespiritualdeoccidente.bandcamp.com/track/primavera

miércoles, 30 de enero de 2013

SEMBLANZA SOBRE EZRA POUND



Conferencia sobre la obra del mejor poeta norteamericano del siglo XX, Ezra Pound que hasta el final de sus días no se arrepintió de sus ideas fascistas.

Kevin Power es catedrático de Literatura norteamericana en la Universidad de Alicante. También es profesor invitado en el Instituto Superior de Artes de La Habana, Cuba; Universidad de Buffalo, Nueva York; Universidad de San Diego, California y en la Universidad de Tucumán, Argentina. Entre 2003 y 2005 es subdirector del área de Conservación, Investigación y Difusión del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Actualmente se desempeña como crítico de arte y comisario independiente.

Pinchar el siguiente enlace:

Ir a descargar

lunes, 22 de octubre de 2012

VIDA DE MARINETTI



"Su cosmopolitismo, sin embargo, no lo animó a repartir sus afectos entre países diversos, por el contrario, lo impulsó con gran sarraigo entregándose en cuerpo y alma en la tierra de sus padres, Italia fue su pasión patológica".

domingo, 16 de septiembre de 2012

CURIOSIDADES


ROJO Y NEGRO, película online






AÑO  1942
DURACIÓN 78 min., 
DIRECTOR Carlos Arévalo, 
GUIÓN Carlos Arévalo, 
MÚSICA Juan Tellería, 
REPARTO Conchita Montenegro, Ismael Merlo, Quique Camoiras, Luisita España, 
PRODUCTORA CEPICSA, 
GÉNERO Drama | Guerra Civil Española, 
SINOPSIS El director falangista Carlos Arévalo realizó con esta película quizá la única de concepción claramente falangista realizada en España (los colores del título se refieren a la bandera). Curiosamente, dos semanas después de su estreno en el cine Capitol en Madrid, en mayo de 1942, y por razones nunca aclaradas, la película fue prohibida y permaneció desaparecida hasta que en 1996 fue restaurada por la Filmoteca Española. 



martes, 24 de julio de 2012

LOS GUARROS SE DIVIERTEN: LA RATA NEGRA





El título ya lo deja bien claro: los guarros se divierten. Aquí hay uno que ha hecho algún curso de Photoshop y ahora pretende usar la rata negra y la tipografía creada en Córdoba No Conforme dentro de un ambiente izquierdoso.



Como siempre decimos desde este blog: el problema es que no leen. Pone una sarta de símbolos debajo de cada supuesta pegatina donde se contradice, como siempre. Cuántos homosexuales mandó matar Durruti o cuántos anarquistas fueron masacrados en la zona roja por los comunistas. Pero bueno, aquí todo vale.

Pues nada, desde aquí agradecemos el ratito echado con el Photoshop y estos bonitos ejemplos de que la rata siempre está a favor de: la revuelta popular, los barrios limpios, Palestina libre y contra los accidentes laborales, la droga y los políticos.













domingo, 4 de marzo de 2012

PRESENTACIÓN DEL LIBRO SOBRE LA DIVISIÓN AZUL



Medio centenar de personas se congregaron para asistir a la presentación del libro "Un noble esfuerzo, en una causa perdida - La División Azul en el grupo de Ejércitos del Norte" (editorial Barbarroja) el pasado 2 de marzo en el Casino Militar de Córdoba. La autora disertó sobre los voluntarios españoles y anunció la salida de un segundo volumen.



EL CORDOBÉS QUE DEFENDIÓ BERLÍN

"Teníamos el deber contraído con todos los que habíamos visto sufrir y morir en Rusia de desoir las órdenes y amenazas del régimen y volver a la lucha. Que se hicieran las más duras advertencias, penas de cárcel incluídas, a quienes trataran de cruzar la frontera para ponerse a las órdenes de aquel gobierno extranjero que había dejado de ser aliado no era sino un acicate para nosotros. Nada más honroso para un soldado que irritar a los traidores por jugarse el pellejo para seguir en su puesto. Uno no termina nunca en la vida de saber dónde está su sitio. Pero si llegas a ver, y cada vez más claro, dónde no está. Y una de las cosas que tenía más clara era que mi sitio no estaba en aquella España mustia, lacaya y cobarde".

Lorenzo Ocaña Serrano era natural de Montoro (Córdoba) donde nació en el año 1915. De extracción humilde, trabajó como labrador y barbero.
Parece ser que tuvo una inicial atracción por ideas izquierdistas, sin embargo al comprobar las acciones que al comienzo de la Guerra Civil española estaban provocando grupos de ésta índole acabó combatiendo en una bandera de Falange.
Se alistó en la División Azul en julio de 1941 por milicias de Castellón ciudad ésta donde se encontraba destinado ya que despues de la Guerra Civil continuó como militar con el grado de Alférez. En el frente ruso fue herido leve en diciembre de 1941.
A su vuelta de Rusia y de acuerdo con otros ex-divisionarios pasó la frontera con Francia, junto con el Alférez La Puente, por el puerto de Port Bou. Según su ficha de la División Azul, que se encuentra en los archivos de Avila, cometió un desfalco antes de su salida de España. Este dinero lo envió a su familia pensando, probablemente, que nunca regresaría.
Se alistó en las SS en agosto de 1944. Formó parte del denominado "Batallón Fantasma", españoles alistados en el ejercito alemán contraviniento las órdenes de El Pardo. Engrosó las filas de la Unidad Ezquerra, defendiendo Berlín hasta su toma por las tropas aliadas. Fue capturado por los soviéticos en abril de 1945 e internado en diversos gulags durante 10 años donde, según palabras de Angel Salamanca, sufrió un aislamiento absoluto ya que los rusos no olvidaban su procedencia SS.
 Regresó a España a bordo del buque Semiramis. 
A su vuelta, solicitó el reingreso en las Fuerzas Armadas lo cual le fue denegado por sus "antecedentes". Asimismo fué sometido a juicio. El interrogatorio en el mismo se lo hizo el Coronel Joaquín Huidobro. No se le hicieron efectivas las 163.315 pesetas que le correspondían por los servicios prestados que debían ser computadas desde la fecha de su alistamiento en la División Azul.
Finalmente, se declaró el sobreseimiento de la causa. Por éste motivo, el Coronel Castillo consultó con el Sr. Ministro si se le podrían liquidar los haberes atrasados. De nuevo hubo negativa.
Resulta particularmente curioso que cuando los prisioneros cordobeses de la División Azul llegaron a Córdoba, todos recibieron honores menos él. Es más, ni siquiera aparecía en la relación de cordobeses repatriados.
Me contaba mi gran amigo Angel García que fue a visitarle una vez que llegó a Córdoba y que lo primero que le preguntó era que si todavía había "flechas".
Su primera casa en Córdoba fue en la calle Rey Heredia donde tambien vivió Ramón Cecilia Rey, otro de los prisioneros divisionarios que regresaron en el Semiramís.
Respecto a su vida posterior decir que consiguió trabajo en el Banco de España en su sede de Córdoba. Allí vivió en el Barrio de Lepanto. 
Se casó con Rosa María Morales Sandoval enviudándo y haciendolo en segundas nupcias con Ana Riejos Carrión. No tuvo hijos. 
Su última residencia fue en su piso de la Calle San Perfecto, 21. Murió en el Hospital de los Morales de Córdoba el 16 de diciembre de 1981 a causa de una enfermedad crónica pulmonar (traída de sus estancia en Rusia).
No dejó ningunas memorias escritas salvo, claro está, las que recoje el libro de Moisés Puente "Yo, muerto en Rusia", donde relata su cautiverio en la URSS.
Lorenzo Ocaña con el uniforme de las SS, tercero por la derecha
Gracias a la familia que vive hoy en día en la que fue su casa, he tenido la ocasión de buscar entre la documentación que dejó con la esperanza de encontrar algún escrito suyo pero lo único que he hallado han sido varios libros relacionados con la Segunda Guerra Mundial llamándome la atención uno que se titula " La Guerra se perdió en Suiza" así como una pintura donde aparece con el uniforme de Alférez de la División Azul.
 Sus restos mortales descansan en el cementerio de San Rafael donde también está enterrado otro "último de Berlín", Martín de Arrizubieta.
Ha sido una pena no pode localizar a un amigo de Lorenzo, divisionario también, que todas las Navidades le mandaba una felicitación y que vivía en la cordobesa calle de La Previsión. Seguramente nos podría haber aportado mucho más información de él, pero el tiempo es implacable.

NOTA: Agradezco la colaboración para la elaboración de ésta breve biografía a José Luis Rodríguez Jiménez y a Antonia, la mujer que cuidó a Ana Riejos en los últimos años de su vida.

jueves, 23 de febrero de 2012

KRASNY BOR: RESISTID, MALDITOS

Por Fernando Díaz Villanueva

Cuando la última de las grandes guerras de la historia de España –la que libramos contra nosotros mismos– había concluido, en el otro extremo del continente se desató la mayor carnicería que la humanidad haya conocido jamás. Se trataba de la invasión alemana de Rusia, la llamada Operación Barbarroja, que dio comienzo en junio de 1941 con el objetivo confeso de hacer que la Unión Soviética se evaporase del mapa para siempre.

En aquel frente se desarrolló una brutal guerra de exterminio, sin cuartel, como no se había visto nunca. Los alemanes, poseídos por una furia homicida que todavía hoy nadie ha conseguido explicar, irrumpieron en la estepa rusa y arrasaron pueblos, ciudades y aldeas, asesinando en masa. Los rusos, a quienes la campaña había cogido por sorpresa, no tardaron en reaccionar y contraatacaron con fiereza inusitada. Entre medias quedó la nada y 30 millones de cadáveres, la mayor parte civiles inocentes.

Pues bien, en aquel caldero hirviente de fanatismo ideológico, odio étnico y venganza se metieron 50.000 españoles. Lo hicieron, además, por voluntad propia; porque España, aunque sea por simple lejanía, ni estaba ni ha estado jamás en guerra contra Rusia. El cuerpo de voluntarios se reclutó el mismo año de la invasión y fue trasladado a Alemania, donde fue integrado en el ejército alemán: conformó la 250ª Unidad de la Wehrmacht. No combatía bajo bandera española, sino bajo la alemana; aunque aquí, como estas cosas siempre nos han gustado mucho, sus triunfos y actos heroicos, que fueron unos cuantos, se vivieron como propios.

La unidad, conocida como División Azul por las camisas falangistas que llevaban sus integrantes, combatió en el frente de Leningrado durante más de dos años. Parece mentira, pero tiene guasa que a una división de bronceados sureños venidos del país donde crecen los limoneros la enviasen a combatir a una región de intratables inviernos, lagos congelados y temperaturas dignas de Groenlandia. A pesar de todo, los nuestros lo hicieron bien, es más, lo hicieron extraordinariamente bien: dejaron el pabellón muy alto en la que habría de ser la última de las guerras de nuestra historia.

La misión que les había tocado era la de contribuir al sitio de Leningrado, ciudad a la que Hitler quería matar de hambre. La División Azul pronto se ganó cierta fama de invencibilidad por sus excelentes cualidades de combate. El mismo Führer, que no apreciaba especialmente a los españoles, reconoció lo duros y extremadamente valientes que eran sus soldados. Al primero de los generales que comandó la división, Agustín Muñoz Grandes, llegó a concederle la Cruz de Hierro, una distinción que muy pocos extranjeros llegaron a alcanzar.

A principios de 1943, mientras el VI Ejército alemán se rendía en Stalingrado después de resistir durante meses, el alto mando ruso concibió la idea de romper el cerco de Leningrado golpeando por el área de Krasny Bor, un arrabal de la ciudad que se encontraba en manos enemigas. El lugar elegido para la ofensiva era ese porque el general Zukov suponía que, al estar defendido por voluntarios españoles, éstos, sometidos al frío extremo, las privaciones y la desmotivación propias de aquella guerra absurda, saldrían fácilmente en estampida, dejando el paso expedito a los 40.000 soldados, 90 tanques y 1.000 piezas de artillería del 55º Ejército soviético.

Ante semejante alarde, los aperreados españoles apenas podían oponer 5.000 hombres ateridos de frío, malcomidos y con las manos entumecidas. Al punto de la mañana del 10 de febrero, en plena noche y a 25 bajo cero, Zukov ordenó abrir fuego de artillería sobre las posiciones españolas. Su idea era no dejar un solo enemigo vivo. Ochocientas bocas se pusieron a escupir fuego de obús durante dos interminables horas. El cañoneo era letal y ensordecedor, entre andanada y andanada pasaban diez segundos, los necesarios para recargar los cañones. Los divisionarios corrieron a los búnkeres en espera de que pasase el fuego artillero, pero éste era de tal intensidad que muchos no resistieron.

Al amanecer, la mitad del regimiento español había muerto. Pero quedaba la otra mitad, y no tenía pensado huir. Desde la comandancia la orden era explícita: resistir hasta el último hombre. Una orden así, cualquier otro regimiento la hubiese desobedecido, pero no uno formado por infantes españoles. Los rusos no podían ni imaginar que tenían enfrente a un batallón de irreductibles hispanos dispuestos a cualquier cosa con tal de no rendirse, así que avanzaron confiados con los carros de combate y los regimientos de infantería.

Y ahí se torció el impecable plan de Zukov. La lluvia de obuses había derretido la nieve, dejando el campo intransitable para los blindados, lo que obligó a los soviéticos a internarse a pie en Krasny Bor. Era todo lo que los divisionarios necesitaban. Reorganizados a toda prisa, metralleta en mano y metidos en los cráteres dejados por las bombas, esperaron a que las unidades rusas se aproximasen para disparar a discreción.

La masacre fue dantesca. En sólo unas horas cayeron 10.000 soldados soviéticos. La táctica seguida por los divisionarios era mantener una posición hasta que fuera detectada; entonces retranqueaban la línea y vuelta a empezar. Todo dependía de ellos porque sus aliados alemanes no se decidían a acudir. O se anticipaban y disparaban, o un enemigo numéricamente superior y que defendía su patria les machacaba sin miramientos. El viejo lema de la aviación española: "Vista, suerte y al toro", nunca tuvo mejor expresión en tierra.

Los alemanes, sorprendidos por la acometida soviética, dejaron pasar la mañana sin acudir en auxilio de la División 250. Probablemente pensaron que un contingente tan pequeño habría sucumbido ante la apisonadora de Zukov. Una vez sacrificados los voluntarios españoles, lo mejor era mantener la línea y reorganizar la defensa más atrás con regimientos alemanes. Al norte se encontraba la IV División de la SS Polizei, pero no podía moverse, por si los soviéticos cambiaban el curso de la ofensiva. La Luftwaffe no acudió hasta entrada la tarde, y poco después llegó la 212ª División de Infantería alemana.

Para entonces la batalla ya había terminado: 5.000 españoles con fusiles y metralletas habían cedido sólo tres kilómetros frente a 40.000 rusos armados hasta los dientes; es decir, que, contra todo pronóstico y hasta contra la misma lógica, los españoles habían vencido. Pero la victoria no había salido gratis: 1.125 muertos, 1.036 heridos y 91 desaparecidos fue el precio que hubieron de pagar. Algunos fueron hechos prisioneros y conducidos hasta Leningrado, donde fueron interrogados por otros españoles, que luchaban para los rusos.

Zukov creía que, en Krasny Bor, Hitler había estrenado algún tipo de arma secreta y milagrosa. "Dice el coronel que le habéis causado más de 10.000 bajas, y eso es imposible con ametralladoras y máuseres corrientes", le espetó un republicano español a un sargento de la División Azul capturado durante la batalla. El arma secreta y, más que milagrosa, correosa eran los divisionarios, hijos de la lejana España, herederos de una tradición milenaria que se cifra en resistir lo que haga falta a cualquier precio, con razón o sin ella, en Rusia o en Sierra Morena.

Meses después, cuando se había extendido por la Wehrmacht la leyenda de los bravos españoles que, a decir de Hitler, "apenas se protegen y desafían a la muerte", un oficial alemán confesó a un corresponsal en Berlín: "Los españoles, más que soldados, son guerreros". Los de Krasny Bor lo fueron, y de los buenos.

diazvillanueva.com

martes, 31 de enero de 2012

DE NOWGOROD A POSSAD

Guerra del corazón. Dios con espadas

de nieve; asalta las auroras frías;

torres del sueño, humanas agonías,

resisten en la tarde enamoradas.


Otra guerra secuestra las miradas,

que apenas ven, sobre la estepa inerte

sin flor ni roca: campos de muerte,

crudeza de las sendas reveladas.


Comandante Antonio Barrera. Augusto Ferrer-Dalmau

Desde la sangre al alma persevera,

-álamos de oro dulce, tierna rosa-

como en otoño azul, mi primavera.


Pero Tu voz, Señor, duele y acosa.

Ya escala el muro piedad severa,

toda la luz desierta y silenciosa.


Voljov (Boceto y cuadro terminado). Augusto Ferrer-Dalmau

Cieno en los pies y estrellas en la frente

Tristes, tristes aldeas de madera.

Un álamo. Gorriones. Ojos mansos

de larga esclavitud y pobre tierra.

Infinita la sed que ya no sabe

de sí, junto a este río que se hiela,

y, en frente, el fuego, al fin, enardecido,

con la muerte acostada en la ribera.


"Que en Rusia están". Augusto Ferrer-Dalmau

Cieno en los cuerpos, en las armas. Joven

el corazón lozanamente acecha.

Envolviéndonos triste, triste pueblo

que nada pierde porque nada espera,

gleba de Dios paciente en la llanura,

humildad resignada y sin promesa.


Con trigales, y fuentes, y montañas,

el soldado defiende su promesa

mientras abriga al corazón un barro

de compasión y de nostalgia eternas.


"El Volchow". Dionisio Ridruejo (1941)