lunes, 1 de julio de 2013
MÚSICA ALTERNATIVA EN SPOTIFY
Dentro de la música alternativa italiana podemos encontrar dos discos de Aurora:
Aurora – Sulle Scogliere Remote
Aurora – Dritto Al Cuore Di Chi Crede
De los clásicos de la escena non conforme italiana están Amici del Vento con un disco, que quizás no es de sus mejores recopilaciones, pero en el que podemos encontrar algunos himnos de este grupo.
Amici Del Vento – Progressista Rap
De tierras escandinavas podemos escuchar a los míticos Ultima Thule que cuentan con varios discos y con temas clásicos como: Mitt land, Ragnarök y Fatherland (en los discos de Aurora podemos encontrar la versión de este tema en italiano).
Ultima Thule
Fuente original: cordobanoconforme
lunes, 17 de junio de 2013
PEDRO VARELA EN JAÉN
lunes, 3 de junio de 2013
CORDOBESES EN LA DIVISIÓN AZUL
- Luis Berenguer Espinar. Falangista de la Vieja Guardia de Córdoba y teniente de regulares. Muerto en combate en 1941.
Tomás Portero Ruiz. Falangista de Montilla y alférez de infantería. Muerto en combate en 1941.
Diego Lara Hierro. Soldado de artillería distinguido con la Cruz de Hierro. Muerto en combate en 1941.
Manuel Cansinos Díaz. Falangista de Villafranca. Muerto en combate en 1941.
Ramón de Castro Porras. Falangista de Pedro Abad perteneciente al SEU. Muerto en combate en 1941.
Joaquín Grijota Lorenzo. Voluntario de Peñarroya. Muerto en combate en 1941.
Francisco Arroyo Quero. Falangista de Puente Genil. Muerto en combate.
Carlos Losada Osuna. Sargento de infantería de Córdoba. Muerto en combate el 6 de diciembre de 1941.
Rafael Gutiérrez Rubio. Falangista de Córdoba. Mutilado en el frente ruso en 1941.
Tomás Gómez León. Falangista de la vieja guardia de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Juan Simoni Camacho. Soldado de Posadas. Muerto en combate en 1942.
Francisco Ruano Carrillo. Voluntario de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Juan Pastrana Zamudio. Voluntario de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Evaristo Pescador Vivar. Sargento de artillería de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Francisco Cabrera Cañete. Falangista de Córdoba y sargento de infantería. Muerto en combate en 1942.
José Nieto Muñoz. Voluntario de Lucena. Muerto en combate en 1942
José Escribano Jiménez. Sargento de La Carlota. Muerto en combate en 1942.
José García Prieto. Voluntario de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Francisco Reyes Cubero. Voluntario de Doña Mencía. Mutilado en el frente ruso en 1942.
Dontracto Tienda Giménez. Voluntario de Doña Mencía. Mutilado en el frente ruso en 1942.
Manuel Romero Fuentes. Sargento de artillería de Córdoba. Muerto en combate en 1943.
Jesús Ruiz Horne. Falangista de Cabra y alférez provisional. Muerto en combate en 1943.
Antonio Molero Ruiz. Teniente de regulares de Palma del Río. Muerto en combate en 1943.
Enrique Losada Cabrera. Capitán de infantería de Córdoba. Muerto en combate en 1943.
Luis García Estepa. Teniente de infantería de Córdoba. Muerto en combate en 1943.
Manuel Márquez Valdivia. Teniente de infantería de Córdoba. Muerto en combate en 1943.
Enrique Vera Fernández. Capitán de infantería de Córdoba. Muerto en combate 1943.
Ramón Cecilia Rey, de 32 años, de Córdoba.
Cándido Ruiz Mesa, de 51 años de Montilla.
Francisco González Moreno, de 40 años de Cardeña.
Miguel Gimber Luque, de 40 años de la Carlota.
Manuel Márquez Montero, de 31 años de Córdoba.
Juan Granados Fernández, de 32 años de Puente Genil
José Gallardo Portero, de 33 años de Montilla.
José Martínez Carrasco, de 35 años de Fuente Palmera.
José Jalao Lozano, de 29 años de Puente Genil
José Becerra Murillo, de Villaviciosa.
Ángel Marchena, de Luque.
Según información dada por el Diario Córdoba el 7 en abril 1954.
Ramón Cecilia Rey, de 32 años, de Córdoba.
Cándido Ruiz Mesa, de 51 años de Montilla.
Francisco González Moreno, de 40 años de Cardeña.
Miguel Gimber Luque, de 40 años de la Carlota.
Manuel Márquez Montero, de 31 años de Córdoba.
Juan Granados Fernández, de 32 años de Puente Genil
José Gallardo Portero, de 33 años de Montilla.
José Martínez Carrasco, de 35 años de Fuente Palmera.
José Jalao Lozano, de 29 años de Puente Genil
José Becerra Murillo, de Villaviciosa.
Ángel Marchena, de Luque.
Según información dada por el Diario Córdoba el 7 en abril 1954.
-
- Ramón Cecilia Rey, de 32 años, de Córdoba.
- Cándido Ruiz Mesa, de 51 años de Montilla.
- Francisco González Moreno, de 40 años de Cardeña.
- Miguel Gimber Luque, de 40 años de la Carlota.
- Manuel Márquez Montero, de 31 años de Córdoba.
- Juan Granados Fernández, de 32 años de Puente Genil
- José Gallardo Portero, de 33 años de Montilla.
- José Martínez Carrasco, de 35 años de Fuente Palmera.
- José Jalao Lozano, de 29 años de Puente Genil
- José Becerra Murillo, de Villaviciosa.
- Ángel Marchena, de Luque.
domingo, 10 de febrero de 2013
miércoles, 30 de enero de 2013
SEMBLANZA SOBRE EZRA POUND
Conferencia sobre la obra del mejor poeta norteamericano del siglo XX, Ezra Pound que hasta el final de sus días no se arrepintió de sus ideas fascistas.
Kevin Power es catedrático de Literatura norteamericana en la Universidad de Alicante. También es profesor invitado en el Instituto Superior de Artes de La Habana, Cuba; Universidad de Buffalo, Nueva York; Universidad de San Diego, California y en la Universidad de Tucumán, Argentina. Entre 2003 y 2005 es subdirector del área de Conservación, Investigación y Difusión del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Actualmente se desempeña como crítico de arte y comisario independiente.
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lunes, 22 de octubre de 2012
VIDA DE MARINETTI
"Su cosmopolitismo, sin embargo, no lo animó a repartir sus afectos entre países diversos, por el contrario, lo impulsó con gran sarraigo entregándose en cuerpo y alma en la tierra de sus padres, Italia fue su pasión patológica".
Vidas contadas - Marinetti - 13/02/12
lunes, 8 de octubre de 2012
ÚNANSE
Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos:
formen todos un solo haz de energía ecuménica.
Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas,
muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo.
De Salutación del optimista, poema de Rubén Darío.
domingo, 16 de septiembre de 2012
miércoles, 25 de julio de 2012
VALLE GIULIA, È SOLO L'INIZIO...
martes, 26 de junio de 2012
UBALDO PUCHE, FOTÓGRAFO, LUCHADOR, SUBMARINISTAS... DIVISIONARIO
viernes, 11 de mayo de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
domingo, 4 de marzo de 2012
PRESENTACIÓN DEL LIBRO SOBRE LA DIVISIÓN AZUL
Medio centenar de personas se congregaron para asistir a la presentación del libro "Un noble esfuerzo, en una causa perdida - La División Azul en el grupo de Ejércitos del Norte" (editorial Barbarroja) el pasado 2 de marzo en el Casino Militar de Córdoba. La autora disertó sobre los voluntarios españoles y anunció la salida de un segundo volumen.

EL CORDOBÉS QUE DEFENDIÓ BERLÍN
Lorenzo Ocaña Serrano era natural de Montoro (Córdoba) donde nació en el año 1915. De extracción humilde, trabajó como labrador y barbero.
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| Lorenzo Ocaña con el uniforme de las SS, tercero por la derecha |
domingo, 26 de febrero de 2012
jueves, 23 de febrero de 2012
KRASNY BOR: RESISTID, MALDITOS
Por Fernando Díaz Villanueva
Cuando la última de las grandes guerras de la historia de España –la que libramos contra nosotros mismos– había concluido, en el otro extremo del continente se desató la mayor carnicería que la humanidad haya conocido jamás. Se trataba de la invasión alemana de Rusia, la llamada Operación Barbarroja, que dio comienzo en junio de 1941 con el objetivo confeso de hacer que la Unión Soviética se evaporase del mapa para siempre. |
En aquel frente se desarrolló una brutal guerra de exterminio, sin cuartel, como no se había visto nunca. Los alemanes, poseídos por una furia homicida que todavía hoy nadie ha conseguido explicar, irrumpieron en la estepa rusa y arrasaron pueblos, ciudades y aldeas, asesinando en masa. Los rusos, a quienes la campaña había cogido por sorpresa, no tardaron en reaccionar y contraatacaron con fiereza inusitada. Entre medias quedó la nada y 30 millones de cadáveres, la mayor parte civiles inocentes.
Pues bien, en aquel caldero hirviente de fanatismo ideológico, odio étnico y venganza se metieron 50.000 españoles. Lo hicieron, además, por voluntad propia; porque España, aunque sea por simple lejanía, ni estaba ni ha estado jamás en guerra contra Rusia. El cuerpo de voluntarios se reclutó el mismo año de la invasión y fue trasladado a Alemania, donde fue integrado en el ejército alemán: conformó la 250ª Unidad de la Wehrmacht. No combatía bajo bandera española, sino bajo la alemana; aunque aquí, como estas cosas siempre nos han gustado mucho, sus triunfos y actos heroicos, que fueron unos cuantos, se vivieron como propios.
La unidad, conocida como División Azul por las camisas falangistas que llevaban sus integrantes, combatió en el frente de Leningrado durante más de dos años. Parece mentira, pero tiene guasa que a una división de bronceados sureños venidos del país donde crecen los limoneros la enviasen a combatir a una región de intratables inviernos, lagos congelados y temperaturas dignas de Groenlandia. A pesar de todo, los nuestros lo hicieron bien, es más, lo hicieron extraordinariamente bien: dejaron el pabellón muy alto en la que habría de ser la última de las guerras de nuestra historia.
La misión que les había tocado era la de contribuir al sitio de Leningrado, ciudad a la que Hitler quería matar de hambre. La División Azul pronto se ganó cierta fama de invencibilidad por sus excelentes cualidades de combate. El mismo Führer, que no apreciaba especialmente a los españoles, reconoció lo duros y extremadamente valientes que eran sus soldados. Al primero de los generales que comandó la división, Agustín Muñoz Grandes, llegó a concederle la Cruz de Hierro, una distinción que muy pocos extranjeros llegaron a alcanzar.
A principios de 1943, mientras el VI Ejército alemán se rendía en Stalingrado después de resistir durante meses, el alto mando ruso concibió la idea de romper el cerco de Leningrado golpeando por el área de Krasny Bor, un arrabal de la ciudad que se encontraba en manos enemigas. El lugar elegido para la ofensiva era ese porque el general Zukov suponía que, al estar defendido por voluntarios españoles, éstos, sometidos al frío extremo, las privaciones y la desmotivación propias de aquella guerra absurda, saldrían fácilmente en estampida, dejando el paso expedito a los 40.000 soldados, 90 tanques y 1.000 piezas de artillería del 55º Ejército soviético.
Ante semejante alarde, los aperreados españoles apenas podían oponer 5.000 hombres ateridos de frío, malcomidos y con las manos entumecidas. Al punto de la mañana del 10 de febrero, en plena noche y a 25 bajo cero, Zukov ordenó abrir fuego de artillería sobre las posiciones españolas. Su idea era no dejar un solo enemigo vivo. Ochocientas bocas se pusieron a escupir fuego de obús durante dos interminables horas. El cañoneo era letal y ensordecedor, entre andanada y andanada pasaban diez segundos, los necesarios para recargar los cañones. Los divisionarios corrieron a los búnkeres en espera de que pasase el fuego artillero, pero éste era de tal intensidad que muchos no resistieron.
Al amanecer, la mitad del regimiento español había muerto. Pero quedaba la otra mitad, y no tenía pensado huir. Desde la comandancia la orden era explícita: resistir hasta el último hombre. Una orden así, cualquier otro regimiento la hubiese desobedecido, pero no uno formado por infantes españoles. Los rusos no podían ni imaginar que tenían enfrente a un batallón de irreductibles hispanos dispuestos a cualquier cosa con tal de no rendirse, así que avanzaron confiados con los carros de combate y los regimientos de infantería.
Y ahí se torció el impecable plan de Zukov. La lluvia de obuses había derretido la nieve, dejando el campo intransitable para los blindados, lo que obligó a los soviéticos a internarse a pie en Krasny Bor. Era todo lo que los divisionarios necesitaban. Reorganizados a toda prisa, metralleta en mano y metidos en los cráteres dejados por las bombas, esperaron a que las unidades rusas se aproximasen para disparar a discreción.
La masacre fue dantesca. En sólo unas horas cayeron 10.000 soldados soviéticos. La táctica seguida por los divisionarios era mantener una posición hasta que fuera detectada; entonces retranqueaban la línea y vuelta a empezar. Todo dependía de ellos porque sus aliados alemanes no se decidían a acudir. O se anticipaban y disparaban, o un enemigo numéricamente superior y que defendía su patria les machacaba sin miramientos. El viejo lema de la aviación española: "Vista, suerte y al toro", nunca tuvo mejor expresión en tierra.
Los alemanes, sorprendidos por la acometida soviética, dejaron pasar la mañana sin acudir en auxilio de la División 250. Probablemente pensaron que un contingente tan pequeño habría sucumbido ante la apisonadora de Zukov. Una vez sacrificados los voluntarios españoles, lo mejor era mantener la línea y reorganizar la defensa más atrás con regimientos alemanes. Al norte se encontraba la IV División de la SS Polizei, pero no podía moverse, por si los soviéticos cambiaban el curso de la ofensiva. La Luftwaffe no acudió hasta entrada la tarde, y poco después llegó la 212ª División de Infantería alemana.
Para entonces la batalla ya había terminado: 5.000 españoles con fusiles y metralletas habían cedido sólo tres kilómetros frente a 40.000 rusos armados hasta los dientes; es decir, que, contra todo pronóstico y hasta contra la misma lógica, los españoles habían vencido. Pero la victoria no había salido gratis: 1.125 muertos, 1.036 heridos y 91 desaparecidos fue el precio que hubieron de pagar. Algunos fueron hechos prisioneros y conducidos hasta Leningrado, donde fueron interrogados por otros españoles, que luchaban para los rusos.
Zukov creía que, en Krasny Bor, Hitler había estrenado algún tipo de arma secreta y milagrosa. "Dice el coronel que le habéis causado más de 10.000 bajas, y eso es imposible con ametralladoras y máuseres corrientes", le espetó un republicano español a un sargento de la División Azul capturado durante la batalla. El arma secreta y, más que milagrosa, correosa eran los divisionarios, hijos de la lejana España, herederos de una tradición milenaria que se cifra en resistir lo que haga falta a cualquier precio, con razón o sin ella, en Rusia o en Sierra Morena.
Meses después, cuando se había extendido por la Wehrmacht la leyenda de los bravos españoles que, a decir de Hitler, "apenas se protegen y desafían a la muerte", un oficial alemán confesó a un corresponsal en Berlín: "Los españoles, más que soldados, son guerreros". Los de Krasny Bor lo fueron, y de los buenos.
miércoles, 8 de febrero de 2012
HISTORIA DEL GRAN CAPITÁN Y LOS TERCIOS

VISITA A SEVILLA
martes, 31 de enero de 2012
DE NOWGOROD A POSSAD
Guerra del corazón. Dios con espadas
de nieve; asalta las auroras frías;
torres del sueño, humanas agonías,
resisten en la tarde enamoradas.
Otra guerra secuestra las miradas,
que apenas ven, sobre la estepa inerte
sin flor ni roca: campos de muerte,
crudeza de las sendas reveladas.

Desde la sangre al alma persevera,
-álamos de oro dulce, tierna rosa-
como en otoño azul, mi primavera.
Pero Tu voz, Señor, duele y acosa.
Ya escala el muro piedad severa,
toda la luz desierta y silenciosa.


Cieno en los pies y estrellas en la frente
Tristes, tristes aldeas de madera.
Un álamo. Gorriones. Ojos mansos
de larga esclavitud y pobre tierra.
Infinita la sed que ya no sabe
de sí, junto a este río que se hiela,
y, en frente, el fuego, al fin, enardecido,
con la muerte acostada en la ribera.

Cieno en los cuerpos, en las armas. Joven
el corazón lozanamente acecha.
Envolviéndonos triste, triste pueblo
que nada pierde porque nada espera,
gleba de Dios paciente en la llanura,
humildad resignada y sin promesa.
Con trigales, y fuentes, y montañas,
el soldado defiende su promesa
mientras abriga al corazón un barro
de compasión y de nostalgia eternas.
"El Volchow". Dionisio Ridruejo (1941)























