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lunes, 3 de junio de 2013

CORDOBESES EN LA DIVISIÓN AZUL






Los banderines de enganche se abrieron a partir de 26 de junio de 1941 acudiendo gran número de voluntarios tanto de Córdoba capital como de la provincia. No se tienen datos del número de voluntarios pero sí publicó en Azul que Córdoba era la segunda provincia andaluza a poca distancia de los alistados en Cádiz.
Los voluntarios eran falangistas, estudiantes, mercenarios que huían de la hambruna y del paro, ya que las familiares de los mismos recibían ayudas especiales. Otros marcharon para hacer méritos al ser mal visto por sus antecedentes sociales. Eran en su mayoría jóvenes, las edades estaban comprendidas entre los 18 a 40 años. En los regimientos pertenecientes al mando militar de la provincia igualmente se reclutó a soldados de quinta, suboficiales, oficiales o mandos, la mayoría para hacer méritos de guerra, pero hubo otros que fueron incorporaron como cambio de destino.
En marzo el año 1942 llegó haber un nuevo enganche con objeto de cubrir las bajas producidas en el Frente Ruso. Según datos del Diario Córdoba fueron de 82 voluntarios. Igualmente en julio de 1943 se incorporó un nuevo contingente, pero ya como grupo reducido.
Cuando se producían bajas de combatientes por mutilación se devolvían a sus puntos de origen, éstos eran recibidos como héroes, como fue el caso de Baena, cuya noticia la recogió con titulares destacados el Diario Córdoba el 30 junio de 1942.
En años posteriores a su extinción, se creó un grupo de excombatientes de la División Azul con objeto de recibir ayudas y para no perderse los lazos de camaradería y unión que habían nacido como consecuencia de los sufrimientos padecidos en las estepas rusas.
Los repatriados cordobeses llegaron a Córdoba a la Estación de Ferrocarriles el 6 de abril de 1954 donde tuvieron una gran acogida por parte de las autoridades familiares y falangistas. Igualmente fueron recidos en sus repectivas localidades con todos los honores.
Muertos y mutilados:
Datos recogidos y ordenados según fechas dadas en el Diario Córdoba.
Luis Berenguer Espinar. Falangista de la Vieja Guardia de Córdoba y teniente de regulares. Muerto en combate en 1941.
Tomás Portero Ruiz. Falangista de Montilla y alférez de infantería. Muerto en combate en 1941.
Diego Lara Hierro. Soldado de artillería distinguido con la Cruz de Hierro. Muerto en combate en 1941.
Manuel Cansinos Díaz. Falangista de Villafranca. Muerto en combate en 1941.
Ramón de Castro Porras. Falangista de Pedro Abad perteneciente al SEU. Muerto en combate en 1941.
Joaquín Grijota Lorenzo. Voluntario de Peñarroya. Muerto en combate en 1941.
Francisco Arroyo Quero. Falangista de Puente Genil. Muerto en combate.
Carlos Losada Osuna. Sargento de infantería de Córdoba. Muerto en combate el 6 de diciembre de 1941.
Rafael Gutiérrez Rubio. Falangista de Córdoba. Mutilado en el frente ruso en 1941.
Tomás Gómez León. Falangista de la vieja guardia de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Juan Simoni Camacho. Soldado de Posadas. Muerto en combate en 1942.
Francisco Ruano Carrillo. Voluntario de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Juan Pastrana Zamudio. Voluntario de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Evaristo Pescador Vivar. Sargento de artillería de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Francisco Cabrera Cañete. Falangista de Córdoba y sargento de infantería. Muerto en combate en 1942.
José Nieto Muñoz. Voluntario de Lucena. Muerto en combate en 1942
José Escribano Jiménez. Sargento de La Carlota. Muerto en combate en 1942.
José García Prieto. Voluntario de Córdoba. Muerto en combate en 1942.
Francisco Reyes Cubero. Voluntario de Doña Mencía. Mutilado en el frente ruso en 1942.
Dontracto Tienda Giménez. Voluntario de Doña Mencía. Mutilado en el frente ruso en 1942.
Manuel Romero Fuentes. Sargento de artillería de Córdoba. Muerto en combate en 1943.
Jesús Ruiz Horne. Falangista de Cabra y alférez provisional. Muerto en combate en 1943.
Antonio Molero Ruiz. Teniente de regulares de Palma del Río. Muerto en combate en 1943.
Enrique Losada Cabrera. Capitán de infantería de Córdoba. Muerto en combate en 1943.
Luis García Estepa. Teniente de infantería de Córdoba. Muerto en combate en 1943.
Manuel Márquez Valdivia. Teniente de infantería de Córdoba. Muerto en combate en 1943.
Enrique Vera Fernández. Capitán de infantería de Córdoba. Muerto en combate 1943.
Ramón Cecilia Rey, de 32 años, de Córdoba.
Cándido Ruiz Mesa, de 51 años de Montilla.
Francisco González Moreno, de 40 años de Cardeña.
Miguel Gimber Luque, de 40 años de la Carlota.
Manuel Márquez Montero, de 31 años de Córdoba.
Juan Granados Fernández, de 32 años de Puente Genil
José Gallardo Portero, de 33 años de Montilla.
José Martínez Carrasco, de 35 años de Fuente Palmera.
José Jalao Lozano, de 29 años de Puente Genil
José Becerra Murillo, de Villaviciosa.
Ángel Marchena, de Luque.

Según información dada por el Diario Córdoba el 7 en abril 1954.
Ramón Cecilia Rey, de 32 años, de Córdoba.
Cándido Ruiz Mesa, de 51 años de Montilla.
Francisco González Moreno, de 40 años de Cardeña.
Miguel Gimber Luque, de 40 años de la Carlota.
Manuel Márquez Montero, de 31 años de Córdoba.
Juan Granados Fernández, de 32 años de Puente Genil
José Gallardo Portero, de 33 años de Montilla.
José Martínez Carrasco, de 35 años de Fuente Palmera.
José Jalao Lozano, de 29 años de Puente Genil
José Becerra Murillo, de Villaviciosa.
Ángel Marchena, de Luque.
Murieron muchos más, la relación de heridos y mutilados no se tiene constancia al no ser recogidos en la presa local.
Repatriados:
Según información dada por el Diario Córdoba el 7 en abril 1954.

Ramón Cecilia Rey, de 32 años, de Córdoba.
Cándido Ruiz Mesa, de 51 años de Montilla.
Francisco González Moreno, de 40 años de Cardeña.
Miguel Gimber Luque, de 40 años de la Carlota.
Manuel Márquez Montero, de 31 años de Córdoba.
Juan Granados Fernández, de 32 años de Puente Genil
José Gallardo Portero, de 33 años de Montilla.
José Martínez Carrasco, de 35 años de Fuente Palmera.
José Jalao Lozano, de 29 años de Puente Genil
José Becerra Murillo, de Villaviciosa.
Ángel Marchena, de Luque.
Los repatriados por orden gubernativa se les facilitó un puesto de trabajo en empresas particulares o como funcionarios de organismos oficiales o municipales.
Fuente: cordobapedia

domingo, 10 de febrero de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "EL BOMBARDEO DE CABRA"


Presentación del libro "El bombardeo de Cabra. El Guernica de la Subbética" de Antonio M. Arrabal Maíz. El 12 de febrero de 2013 en el Círculo de la amistad.

domingo, 16 de septiembre de 2012

ROJO Y NEGRO, película online






AÑO  1942
DURACIÓN 78 min., 
DIRECTOR Carlos Arévalo, 
GUIÓN Carlos Arévalo, 
MÚSICA Juan Tellería, 
REPARTO Conchita Montenegro, Ismael Merlo, Quique Camoiras, Luisita España, 
PRODUCTORA CEPICSA, 
GÉNERO Drama | Guerra Civil Española, 
SINOPSIS El director falangista Carlos Arévalo realizó con esta película quizá la única de concepción claramente falangista realizada en España (los colores del título se refieren a la bandera). Curiosamente, dos semanas después de su estreno en el cine Capitol en Madrid, en mayo de 1942, y por razones nunca aclaradas, la película fue prohibida y permaneció desaparecida hasta que en 1996 fue restaurada por la Filmoteca Española. 



domingo, 4 de marzo de 2012

INFANTERÍA CORDOBESA

EL CORDOBÉS QUE DEFENDIÓ BERLÍN

"Teníamos el deber contraído con todos los que habíamos visto sufrir y morir en Rusia de desoir las órdenes y amenazas del régimen y volver a la lucha. Que se hicieran las más duras advertencias, penas de cárcel incluídas, a quienes trataran de cruzar la frontera para ponerse a las órdenes de aquel gobierno extranjero que había dejado de ser aliado no era sino un acicate para nosotros. Nada más honroso para un soldado que irritar a los traidores por jugarse el pellejo para seguir en su puesto. Uno no termina nunca en la vida de saber dónde está su sitio. Pero si llegas a ver, y cada vez más claro, dónde no está. Y una de las cosas que tenía más clara era que mi sitio no estaba en aquella España mustia, lacaya y cobarde".

Lorenzo Ocaña Serrano era natural de Montoro (Córdoba) donde nació en el año 1915. De extracción humilde, trabajó como labrador y barbero.
Parece ser que tuvo una inicial atracción por ideas izquierdistas, sin embargo al comprobar las acciones que al comienzo de la Guerra Civil española estaban provocando grupos de ésta índole acabó combatiendo en una bandera de Falange.
Se alistó en la División Azul en julio de 1941 por milicias de Castellón ciudad ésta donde se encontraba destinado ya que despues de la Guerra Civil continuó como militar con el grado de Alférez. En el frente ruso fue herido leve en diciembre de 1941.
A su vuelta de Rusia y de acuerdo con otros ex-divisionarios pasó la frontera con Francia, junto con el Alférez La Puente, por el puerto de Port Bou. Según su ficha de la División Azul, que se encuentra en los archivos de Avila, cometió un desfalco antes de su salida de España. Este dinero lo envió a su familia pensando, probablemente, que nunca regresaría.
Se alistó en las SS en agosto de 1944. Formó parte del denominado "Batallón Fantasma", españoles alistados en el ejercito alemán contraviniento las órdenes de El Pardo. Engrosó las filas de la Unidad Ezquerra, defendiendo Berlín hasta su toma por las tropas aliadas. Fue capturado por los soviéticos en abril de 1945 e internado en diversos gulags durante 10 años donde, según palabras de Angel Salamanca, sufrió un aislamiento absoluto ya que los rusos no olvidaban su procedencia SS.
 Regresó a España a bordo del buque Semiramis. 
A su vuelta, solicitó el reingreso en las Fuerzas Armadas lo cual le fue denegado por sus "antecedentes". Asimismo fué sometido a juicio. El interrogatorio en el mismo se lo hizo el Coronel Joaquín Huidobro. No se le hicieron efectivas las 163.315 pesetas que le correspondían por los servicios prestados que debían ser computadas desde la fecha de su alistamiento en la División Azul.
Finalmente, se declaró el sobreseimiento de la causa. Por éste motivo, el Coronel Castillo consultó con el Sr. Ministro si se le podrían liquidar los haberes atrasados. De nuevo hubo negativa.
Resulta particularmente curioso que cuando los prisioneros cordobeses de la División Azul llegaron a Córdoba, todos recibieron honores menos él. Es más, ni siquiera aparecía en la relación de cordobeses repatriados.
Me contaba mi gran amigo Angel García que fue a visitarle una vez que llegó a Córdoba y que lo primero que le preguntó era que si todavía había "flechas".
Su primera casa en Córdoba fue en la calle Rey Heredia donde tambien vivió Ramón Cecilia Rey, otro de los prisioneros divisionarios que regresaron en el Semiramís.
Respecto a su vida posterior decir que consiguió trabajo en el Banco de España en su sede de Córdoba. Allí vivió en el Barrio de Lepanto. 
Se casó con Rosa María Morales Sandoval enviudándo y haciendolo en segundas nupcias con Ana Riejos Carrión. No tuvo hijos. 
Su última residencia fue en su piso de la Calle San Perfecto, 21. Murió en el Hospital de los Morales de Córdoba el 16 de diciembre de 1981 a causa de una enfermedad crónica pulmonar (traída de sus estancia en Rusia).
No dejó ningunas memorias escritas salvo, claro está, las que recoje el libro de Moisés Puente "Yo, muerto en Rusia", donde relata su cautiverio en la URSS.
Lorenzo Ocaña con el uniforme de las SS, tercero por la derecha
Gracias a la familia que vive hoy en día en la que fue su casa, he tenido la ocasión de buscar entre la documentación que dejó con la esperanza de encontrar algún escrito suyo pero lo único que he hallado han sido varios libros relacionados con la Segunda Guerra Mundial llamándome la atención uno que se titula " La Guerra se perdió en Suiza" así como una pintura donde aparece con el uniforme de Alférez de la División Azul.
 Sus restos mortales descansan en el cementerio de San Rafael donde también está enterrado otro "último de Berlín", Martín de Arrizubieta.
Ha sido una pena no pode localizar a un amigo de Lorenzo, divisionario también, que todas las Navidades le mandaba una felicitación y que vivía en la cordobesa calle de La Previsión. Seguramente nos podría haber aportado mucho más información de él, pero el tiempo es implacable.

NOTA: Agradezco la colaboración para la elaboración de ésta breve biografía a José Luis Rodríguez Jiménez y a Antonia, la mujer que cuidó a Ana Riejos en los últimos años de su vida.

jueves, 23 de febrero de 2012

KRASNY BOR: RESISTID, MALDITOS

Por Fernando Díaz Villanueva

Cuando la última de las grandes guerras de la historia de España –la que libramos contra nosotros mismos– había concluido, en el otro extremo del continente se desató la mayor carnicería que la humanidad haya conocido jamás. Se trataba de la invasión alemana de Rusia, la llamada Operación Barbarroja, que dio comienzo en junio de 1941 con el objetivo confeso de hacer que la Unión Soviética se evaporase del mapa para siempre.

En aquel frente se desarrolló una brutal guerra de exterminio, sin cuartel, como no se había visto nunca. Los alemanes, poseídos por una furia homicida que todavía hoy nadie ha conseguido explicar, irrumpieron en la estepa rusa y arrasaron pueblos, ciudades y aldeas, asesinando en masa. Los rusos, a quienes la campaña había cogido por sorpresa, no tardaron en reaccionar y contraatacaron con fiereza inusitada. Entre medias quedó la nada y 30 millones de cadáveres, la mayor parte civiles inocentes.

Pues bien, en aquel caldero hirviente de fanatismo ideológico, odio étnico y venganza se metieron 50.000 españoles. Lo hicieron, además, por voluntad propia; porque España, aunque sea por simple lejanía, ni estaba ni ha estado jamás en guerra contra Rusia. El cuerpo de voluntarios se reclutó el mismo año de la invasión y fue trasladado a Alemania, donde fue integrado en el ejército alemán: conformó la 250ª Unidad de la Wehrmacht. No combatía bajo bandera española, sino bajo la alemana; aunque aquí, como estas cosas siempre nos han gustado mucho, sus triunfos y actos heroicos, que fueron unos cuantos, se vivieron como propios.

La unidad, conocida como División Azul por las camisas falangistas que llevaban sus integrantes, combatió en el frente de Leningrado durante más de dos años. Parece mentira, pero tiene guasa que a una división de bronceados sureños venidos del país donde crecen los limoneros la enviasen a combatir a una región de intratables inviernos, lagos congelados y temperaturas dignas de Groenlandia. A pesar de todo, los nuestros lo hicieron bien, es más, lo hicieron extraordinariamente bien: dejaron el pabellón muy alto en la que habría de ser la última de las guerras de nuestra historia.

La misión que les había tocado era la de contribuir al sitio de Leningrado, ciudad a la que Hitler quería matar de hambre. La División Azul pronto se ganó cierta fama de invencibilidad por sus excelentes cualidades de combate. El mismo Führer, que no apreciaba especialmente a los españoles, reconoció lo duros y extremadamente valientes que eran sus soldados. Al primero de los generales que comandó la división, Agustín Muñoz Grandes, llegó a concederle la Cruz de Hierro, una distinción que muy pocos extranjeros llegaron a alcanzar.

A principios de 1943, mientras el VI Ejército alemán se rendía en Stalingrado después de resistir durante meses, el alto mando ruso concibió la idea de romper el cerco de Leningrado golpeando por el área de Krasny Bor, un arrabal de la ciudad que se encontraba en manos enemigas. El lugar elegido para la ofensiva era ese porque el general Zukov suponía que, al estar defendido por voluntarios españoles, éstos, sometidos al frío extremo, las privaciones y la desmotivación propias de aquella guerra absurda, saldrían fácilmente en estampida, dejando el paso expedito a los 40.000 soldados, 90 tanques y 1.000 piezas de artillería del 55º Ejército soviético.

Ante semejante alarde, los aperreados españoles apenas podían oponer 5.000 hombres ateridos de frío, malcomidos y con las manos entumecidas. Al punto de la mañana del 10 de febrero, en plena noche y a 25 bajo cero, Zukov ordenó abrir fuego de artillería sobre las posiciones españolas. Su idea era no dejar un solo enemigo vivo. Ochocientas bocas se pusieron a escupir fuego de obús durante dos interminables horas. El cañoneo era letal y ensordecedor, entre andanada y andanada pasaban diez segundos, los necesarios para recargar los cañones. Los divisionarios corrieron a los búnkeres en espera de que pasase el fuego artillero, pero éste era de tal intensidad que muchos no resistieron.

Al amanecer, la mitad del regimiento español había muerto. Pero quedaba la otra mitad, y no tenía pensado huir. Desde la comandancia la orden era explícita: resistir hasta el último hombre. Una orden así, cualquier otro regimiento la hubiese desobedecido, pero no uno formado por infantes españoles. Los rusos no podían ni imaginar que tenían enfrente a un batallón de irreductibles hispanos dispuestos a cualquier cosa con tal de no rendirse, así que avanzaron confiados con los carros de combate y los regimientos de infantería.

Y ahí se torció el impecable plan de Zukov. La lluvia de obuses había derretido la nieve, dejando el campo intransitable para los blindados, lo que obligó a los soviéticos a internarse a pie en Krasny Bor. Era todo lo que los divisionarios necesitaban. Reorganizados a toda prisa, metralleta en mano y metidos en los cráteres dejados por las bombas, esperaron a que las unidades rusas se aproximasen para disparar a discreción.

La masacre fue dantesca. En sólo unas horas cayeron 10.000 soldados soviéticos. La táctica seguida por los divisionarios era mantener una posición hasta que fuera detectada; entonces retranqueaban la línea y vuelta a empezar. Todo dependía de ellos porque sus aliados alemanes no se decidían a acudir. O se anticipaban y disparaban, o un enemigo numéricamente superior y que defendía su patria les machacaba sin miramientos. El viejo lema de la aviación española: "Vista, suerte y al toro", nunca tuvo mejor expresión en tierra.

Los alemanes, sorprendidos por la acometida soviética, dejaron pasar la mañana sin acudir en auxilio de la División 250. Probablemente pensaron que un contingente tan pequeño habría sucumbido ante la apisonadora de Zukov. Una vez sacrificados los voluntarios españoles, lo mejor era mantener la línea y reorganizar la defensa más atrás con regimientos alemanes. Al norte se encontraba la IV División de la SS Polizei, pero no podía moverse, por si los soviéticos cambiaban el curso de la ofensiva. La Luftwaffe no acudió hasta entrada la tarde, y poco después llegó la 212ª División de Infantería alemana.

Para entonces la batalla ya había terminado: 5.000 españoles con fusiles y metralletas habían cedido sólo tres kilómetros frente a 40.000 rusos armados hasta los dientes; es decir, que, contra todo pronóstico y hasta contra la misma lógica, los españoles habían vencido. Pero la victoria no había salido gratis: 1.125 muertos, 1.036 heridos y 91 desaparecidos fue el precio que hubieron de pagar. Algunos fueron hechos prisioneros y conducidos hasta Leningrado, donde fueron interrogados por otros españoles, que luchaban para los rusos.

Zukov creía que, en Krasny Bor, Hitler había estrenado algún tipo de arma secreta y milagrosa. "Dice el coronel que le habéis causado más de 10.000 bajas, y eso es imposible con ametralladoras y máuseres corrientes", le espetó un republicano español a un sargento de la División Azul capturado durante la batalla. El arma secreta y, más que milagrosa, correosa eran los divisionarios, hijos de la lejana España, herederos de una tradición milenaria que se cifra en resistir lo que haga falta a cualquier precio, con razón o sin ella, en Rusia o en Sierra Morena.

Meses después, cuando se había extendido por la Wehrmacht la leyenda de los bravos españoles que, a decir de Hitler, "apenas se protegen y desafían a la muerte", un oficial alemán confesó a un corresponsal en Berlín: "Los españoles, más que soldados, son guerreros". Los de Krasny Bor lo fueron, y de los buenos.

diazvillanueva.com

martes, 31 de enero de 2012

JOSÉ ANTONIO EN LA CATEDRAL DE MURCIA, COMO SIEMPRE: ¡PRESENTE!

CUADROS DE FERRER DALMAU Y LA DIVISIÓN AZUL



DE NOWGOROD A POSSAD

Guerra del corazón. Dios con espadas

de nieve; asalta las auroras frías;

torres del sueño, humanas agonías,

resisten en la tarde enamoradas.


Otra guerra secuestra las miradas,

que apenas ven, sobre la estepa inerte

sin flor ni roca: campos de muerte,

crudeza de las sendas reveladas.


Comandante Antonio Barrera. Augusto Ferrer-Dalmau

Desde la sangre al alma persevera,

-álamos de oro dulce, tierna rosa-

como en otoño azul, mi primavera.


Pero Tu voz, Señor, duele y acosa.

Ya escala el muro piedad severa,

toda la luz desierta y silenciosa.


Voljov (Boceto y cuadro terminado). Augusto Ferrer-Dalmau

Cieno en los pies y estrellas en la frente

Tristes, tristes aldeas de madera.

Un álamo. Gorriones. Ojos mansos

de larga esclavitud y pobre tierra.

Infinita la sed que ya no sabe

de sí, junto a este río que se hiela,

y, en frente, el fuego, al fin, enardecido,

con la muerte acostada en la ribera.


"Que en Rusia están". Augusto Ferrer-Dalmau

Cieno en los cuerpos, en las armas. Joven

el corazón lozanamente acecha.

Envolviéndonos triste, triste pueblo

que nada pierde porque nada espera,

gleba de Dios paciente en la llanura,

humildad resignada y sin promesa.


Con trigales, y fuentes, y montañas,

el soldado defiende su promesa

mientras abriga al corazón un barro

de compasión y de nostalgia eternas.


"El Volchow". Dionisio Ridruejo (1941)

martes, 8 de noviembre de 2011

ERNEST DESCALS Y LA DIVISIÓN AZUL



Video de la Ponencia del creador de imágenes y Pintor ERNEST DESCALS en el Congreso de Estudios Históricos del Ceu
,en Madrid, acerca del 70 Aniversario de la DIVISION AZUL.

Discurso del artista Pintor Ernest Descals en el Ceu de Madrid, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.En el marco del Congreso sobre el 70 Aniversario de la Division azul, los jovenes voluntarios españoles que acudieron a la lucha en el Frente del Este en Rusia junto al Ejército de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.La Emoción de la Pintura y laLibertad Creativa de los Pintores Independientes en un breve repaso por las Colecciones de Pinturas con temática Histórica. Los Almogávers, Almogávares, valientes soldados aragoneses y catalanes, Cartago y Anibal Barca, personajes en las Guerras Púnicas, los soldados alemanes en Rusia, La Guerra de Independencia Española, la Guerra Civil de España, el Museo del Ejército, los personajes en la sociedad del Tercer Reich y la Defensa Civil, Luftschutz,las mujeres soldados, los Premios Ejército conseguidos por el creativo plástico catalan en el Cuartel General del Ejército de Tierra y el Cuartel General del Ejercito del Aire, la Batalla de Brihuega, la Justas Medievales,los Misterios en Sumeria y las Antiguas Civilizaciones en sus contactos con seres de otros planetas, los Anunnaki y el planeta Nibiru, antiguos astronautas estraterrestres y su influencia en los orígenes de la Humanidad, la Aviación y sus pioneros aeroplanos,y la Coleccion sobre la Blau, la Division Azul.Obras de Arte con transfondo Historico, Gestas de la Epica y el Romanticismo, asuntos que no gozan del beneplácito del conocido término de lo politicamente correcto en nuestra sociedad actual y que el creador de imágenes tiene la mision creativa de rescatar del olvido en la Memoria Histórica y la Memoria Colectiva.
El Discurso ambientando por las pinturas del Pintor Ernest Descals se celebró en la Mesa Redonda sobre los Rastros de la División Azul en el Arte, Cine y Literatura.Extraordinarios Ponentes en sus distintas especialidades que acompañaron en su saber y sus ponencias al sincero y emotivo parlamento del Artista de Manresa, y que fue muy aplaudido por el cálido y generoso publico asistente al acto de Estudiosos e Historiadores sobre la División Azul en su 70 Aniversario.Los Pintores en la Historia, Pintura Militar, Arte Militar y Libertad de Creacion en nuevas imágenes que son iconos mediáticos en todo el Mundo.

martes, 20 de septiembre de 2011

FALANGISTAS DE ALCUBIERRE



Lo que se puede llegar a encontrar uno en los libros, y más particularmente en uno de "Elementos de fisiología e higiene". Pues en las pastas de este libro hay una poesía dedicada a los falangista de Alcubierre. En esta localidad se dio una cruenta batalla en 1937 en la cual perecieron todos los azules que defendían la posición pero frenaron el avance rojo hacia Zaragoza.

La gesta de Alcubierre dio origen a numerosas coplas en el bando nacional, como la que hemos encontrado en este libro y que aquí transcribimos.

Y firmes todos murieron
sobre las crestas nevadas
sobre las sierras de Alcubierre
Aragoneses de raza
sufrieron darse al deber
bajo la noche cerrada
buscando rutas de estrellas
en trenes de madrugada
sesenta vidas ¡sesenta
espigas casi granadas
segadas en campo duro
por hoces de gloria y balas!
Eran sesenta baturros
sesenta vidas de España
hogueras de raza ardiendo
en cubre de sierra brava
sesenta yugos de fuerza
trescientas flechas lanzadas
sobre caminos abiertos
con azules esperanzas
la muerte vino a buscarlas
con carros de espumas blancas
porque en su reino precisa
mozos que quiebren gargantas
cantando jotas baturras
en noches de luna clara
y ebrios de gloria se fueron
detrás de la muerte blanca
sesenta mozos de ronda
con el fusil por guitarra
para cantarle a la muerte
al grito de ¡ARRIBA ESPAÑA!

¡Viva José Antonio Primo de Rivera!

Más información sobre la batalla y otra copla aquí.

lunes, 5 de septiembre de 2011

BATALLA DE MUNDA

Batalla de Munda - 45 a.C

En los campos de Munda, cerca de la actual Montilla (Córdoba) se decidió la suerte de Roma. En ella pelearon Julio César contra Pompeyo. Ganó el primero y la historia fue la que fue, a los emperadores se les empezó a llamar césares, y no pompeyos. A César le costó mucho vencer, tanto que a punto estuvo de suicidarse antes de caer derrotado. Pero un golpe de suerte o, mejor dicho, de caballería cambió el signo de la batalla. A su regreso, el victorioso general hizo que le nombrasen dictador perpetuo. En cierto modo, el Imperio Romano nació en España. En la imagen Julio César dirige la carga de la Legión X Equestris en el momento álgido de la batalla en una ilustración a cargo de Giuseppe Rava.