jueves, 26 de agosto de 2010

1212, 1213 Y 1214, TRES BATALLAS DECISIVAS. Pío Moa

Recientemente, los cabestros de la Junta de Andalucía han pretendido desfigurar el sentido de las Navas de Tolosa convirtiéndolo en una especie de homenaje a la multiculturalidad, entre ignorante y malintencionado. Vivimos en el reino del disparate, que podría ser divertido si no ocultara propósitos repulsivos. El hecho real es que el sultán almohade Muhammad al Násir (Miramamolín para los cristianos), decidió hacer un esfuerzo extremado para imponerse en la península y proseguir, si las armas le favorecían, hasta la misma Roma. Al efecto hizo predicar la guerra santa en el islam, reuniendo contingentes de muy diversas procedencias, hasta turcos, calculados en unos 120.000 hombres.

La yihad alarmó al rey castellano Alfonso VIII y a los cristianos en general, de los que acudieron a España hasta 30.000 de más allá del Pirineo, para unirse a unos 70.000 peninsulares. Visto el extremo peligro, los reinos españoles dejaron de lado las rencillas, bien participando directamente, como Navarra, con Sancho VII, y Aragón, con Pedro II, o permitiendo a sus súbditos acudir al encuentro, casos de Portugal y León. Sin embargo, las fuerzas ultramontanas, principalmente francesas, se volvieron atrás, disgustadas por lo que consideraban excesivas complacencias de los españoles con judíos y moros.

Los musulmanes, sagazmente, prefirieron esperar en Despeñaperros, a fin de que el ejército hispano, mal abastecido en una época de hambre, se cansase y desgastase en una larga marcha desde Toledo, bajo la canícula implacable de julio. Llegados los españoles al lugar donde esperaban los islámicos, comprobaron la imposibilidad de forzar el paso, y también de perder tiempo en rodeos, pues ello podía provocar deserciones en masa, después de las fatigas sufridas. Como es sabido, un pastor les orientó por un paso oculto que les permitió acercarse indemnes al campamento enemigo. Ante el primer choque, favorable a los musulmanes, Alfonso "animó" al arzobispo de Toledo: "Voy y yo aquí muramos". Pero una carga impetuosa de los cristianos rompió las líneas contrarias y alcanzó el real del sultán, desbandando a su ejército.

Sancho VII de Navarra en las Navas de TolosaFue un episodio decisivo porque frenó una expansión islámica que ya había causado derrotas muy dolorosas a los hispanos; porque desprestigió al Imperio almohade en el norte de África, facilitando su descomposición interna y las rebeliones contra él en el Magreb; y porque la frontera española era desde siglos antes la defensa europea que contenía los embates musulmanes, y entonces corrió un muy grave riesgo de quebrarse, con efectos difíciles de calcular. De haber vencido los almohades, habrían tenido el camino libre hasta, al menos, los Pirineos.

Al año siguiente Pedro de Aragón, uno de los héroes de las Navas de Tolosa, se enfrentó en Muret, sur de Francia (o de la actual Francia) a una cruzada predicada por el papa Inocencio III contra los cátaros, a quienes protegían muchos nobles de la región. La cruzada congregó a numerosos nobles del norte de Francia al mando de Simón de Montfort, cuya intervención temían los señores del sur y el rey de Aragón, que por entonces se expandía más allá de los Pirineos, hacia Toulouse y Provenza. En esta ocasión Pedro II tuvo menos suerte, pues fue vencido y muerto.

El resultado tuvo importantes efectos históricos, pues afirmó la presencia francesa en toda aquella zona, bloqueando la expansión de aragoneses y catalanes, y obligó a estos a concentrar más sus energías en la otra dirección de sus avances, es decir, en la Reconquista. Quizá, aunque no es seguro, una victoria aragonesa en Muret habría apartado de la península los esfuerzos de aragoneses y catalanes, orientándolos al sureste francés. En todo caso, los nacionalistas suelen lamentar mucho el resultado de la batalla, pues, de haber sido otro, habría alejado a Cataluña (o eso piensan y desean ellos) de los asuntos de España. El hijo de Pedro, Jaime I el Conquistador, ya dedicó plenamente sus afanes a la Reconquista.

Batalla de BouvinesY un año después tuvo lugar en Bouvines, al norte de Francia, otra batalla decisiva para la historia de Francia y de Europa occidental. Por entonces lo que hoy entendemos por Francia estaba dividido políticamente entre los territorios del oeste, los más extensos con diferencia, bajo la soberanía del rey de Inglaterra; amplias zonas al este pertenecientes al Sacro Imperio Romano Germánico; una serie de condados y ducados en el centro, bajo teórico vasallaje del rey francés, que lo era en la práctica poco más que de la región de París; y el sureste, prácticamente independiente o bajo el protectorado de Aragón hasta la batalla de Muret.

El rey Felipe II Augusto de Francia se propuso recobrar cuantos territorios pudiera de los ingleses y someter a su autoridad real, no solo teórica, a los nobles. Ello, más las intrigas en torno a la titularidad del Sacro Imperio, llevaron a la formación de una alianza entre Inglaterra (Juan Sin Tierra), el Imperio (Otón IV de Brunswick) y diversos nobles: Felipe Augusto quedaba cogido en una tenaza, con probabilidad de sucumbir él y sus proyectos, y hasta la misma Francia, al menos por largo tiempo. Por suerte para él, ingleses e imperiales actuaron mal coordinados y finalmente los franceses pudieron enfrentarse en Bouvines, en inferioridad material, a los imperiales de Otón, derrotándolos.

La batalla tuvo efectos extraordinarios: Otón fue derrocado y el Imperio entró en un período de descomposición; la alianza antifrancesa se disolvió y los ingleses tuvieron que ceder Bretaña, Normandía y otros extensos territorios; FelipeAugusto, quizá exagerando algo, vio en su victoria la salvación de Francia y la explotó para acrecentar el prestigio real y su poder sobre los nobles, impulsando una orientación unitaria que tardaría aún siglos en completarse. Una consecuencia indirecta, no menos crucial, fue el descontento de los barones ingleses que habían perdido sus posesiones en el continente, y las disputas entre la nobleza normanda y la anglosajona, que derivaron en la imposición, al rey Juan, de la CartaMagna.

Esta limitaba considerablemente el poder regio y aseguraba el de los nobles y la Iglesia, estableciendo al mismo tiempo el principio esencial del habeas corpus para impedir los juicios arbitrarios (un precedente de ese derecho se encuentra en la España visigoda). La CartaMagna, aunque de carácter netamente feudal, está considerada un precedente o semilla del liberalismo inglés y del estado moderno.

sábado, 21 de agosto de 2010

SOBRE LAS TIENDAS QUE CIERRAN. A. Pérez Reverte

Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desaparecido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muertes súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cartel pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.

En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas después de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.

Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas, que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas, lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria, la ausencia de clientes, el miedo a que tal o cual crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños.

Eso es lo peor, a mi juicio... Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de
clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas de tanta gente con ideas y fuerza, que arriesgó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa.

Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola.

A.P.Reverte
(El Semanal)

jueves, 5 de agosto de 2010

PIO BAROJA Y EL JUDAISMO


El doctor Iturrioz, tío carnal de Andrés Hurtado, solía afirmar, probablemente de una manera arbitraria, que en España, desde un punto de vista moral, hay dos tipos: el tipo ibérico y el tipo semita. Al tipo ibérico asignaba el doctor las cualidades fuertes y guerreras de la raza; al tipo semita las tendencias rapaces, de intriga y de comercio.
Aracil era un ejemplar acabado del tipo semita. Sus ascendentes debieron ser comerciantes de esclavos en algún pueblo del Mediterráneo. A Julio le molestaba todo lo que fuera violento y exaltado: el patriotismo, la guerra, el entusiasmo político o social; le gustaba el fausto, la riqueza, las alhajas, y como no tenía dinero para comprarlas buenas, las llevaba falsas y casi le hacía más gracia lo mixtificado que lo bueno.
Daba tanta importancia al dinero, sobre todo al dinero ganado, que al comprobar lo difícil de conseguirlo, le agradaba. Como era su dios, su ídolo, de darse demasiado fácilmente, le hubiera parecido mal. Un paraíso conseguido sin esfuerzo no entusiasma al creyente; la mitad, por lo menos, del mérito de la gloria está su dificultad, y para Julio la dificultad de conseguir el dinero constituía uno de sus mayores encantos.

PIO BAROJA, El árbol de la ciencia.

sábado, 31 de julio de 2010

DECORA TU DIFERENCIA

Carteles de Ezra Pound. 70x50.
Diseño: Córdobanoconforme
Edita: Círculo de Estudios La Emboscadura
Para conseguirlos: celemboscadura@yahoo.es



A. FERRER DALMAU

Se hace raro que en la actualidad un artista pinte al modo decimonónico. Se hace raro que un catalán incluya banderas españolas en su obra. Se hace raro que se represente de modo heroico y gallardo a soldados españoles en Filipinas o a carlistas. Está claro que Ferrer Dalmau no va a recibir muchas subvenciones ni muchos premios, pero que quede clara nuestra admiración.

www.arteclasic.com

DALÍ HITLERIANO


No tenía ninguna razón surrealista para tratar a Lenin como un tema onírico. Todo lo contrario. Lenin y Hitler me excitaban en sumo grado. Hitler más que Lenin... Pinté la obra fuera de toda intención política, asociada a todos los símbolos de mi éxtasis. No quise admitir que el maestro de los nazis sólo era para mí un objeto de delirio inconsciente, una fuerza de autodestrucción y de cataclismo prodigioso. Hitler encarnaba para mí la imagen perfecta del gran masoquista que desencadenaría una guerra mundial por el único placer de perderla y de sepultarse bajo las ruinas de un imperio: acto gratuito por excelencia que debía haber suscitado la admiración surrealista; por una vez que teníamos un héroe moderno

Salvador Dalí, 1981

lunes, 26 de julio de 2010

FALANGE REPUBLICANA Y ANTICAPITALISTA

"¡Viva, viva la revolución!,

¡Viva, viva Falange de las JONS!

¡Muera, muera, muera el capital!,

¡Viva, viva el Estado Sindical!,

Que no queremos -¡no!- reyes idiotas,

que no sepan gobernar.

Lo que queremos e implantaremos:

el Estado Sindical.

¡Abajo el Rey!".

martes, 20 de julio de 2010

"CÓRDOBA", EL CANAL DE TELEVISIÓN ISLÁMICO

España es, sin duda, base de operaciones para el islamismo internacional y puerta de acceso de esta ideología antidemocrática a Europa. A las múltiples detenciones de extremistas y jucios ‘de honor’, habrá que sumar en breve un canal islámico que emitira desde suelo español para todo el mundo y que estará financiado por Arabia Saudí.

Decenas de canales televisión vía satélite, generalmente en árabe, divulgan el islam en el mundo entero. En ese panorama faltaba una cadena en español.

El nuevo canal saldrá al aire el 11 de agosto y se llamará, probablemente, Córdoba, la capital del Califato (siglos X y XI) que los teólogos musulmanes añoran porque se corresponde con la época de mayor esplendor de su religión.

Su sede estará en Andalucía, en Granada o en Córdoba, aunque también dispondrá de una delegación en Brasil para elaborar algunos programas en portugués. El día de verano en que inicie sus emisiones coincidirá con el comienzo previsto del Ramadán, el mes de ayuno islámico.

El célebre jeque saudí Abdelaziz Al Fawzan ha anunciado hace unos días en varias páginas webs religiosas islámicas el nacimiento del nuevo canal.

Al Fawzan tiene experiencia en dar a conocer su religión. Es el director, entre otros cargos, de la web Risalat Al Islam (Mensaje del Islam) que divulga el islam en castellano.

Aunque, en teoría, Al Fawzan es un empresario septuagenario, además de teólogo, mantiene estrechas relaciones con la familia real saudí que costea sus proyectos audiovisuales.

Profesor de sharía (derecho islámico) en la Universidad Islámica del Imán Mohamed Ibn Saud, el jeque Al Fawzan lanza con frecuencia, en hora punta, soflamas en la televisión de su país. Arremete, por ejemplo, contra EE UU, cuyo colapso, “siguiendo la misma pauta que Rusia” en 1991, vaticinó a bombo y platillo en 2008.

Justifica, por supuesto, ante las cámaras que las mujeres tengan vedado conducir automóviles en Arabia Saudí. Acusa también a los cristianos de politeísmo porque adoran a la Santísima Trinidad compuesta por el Hijo, el Padre y el Espíritu Santo.

Hasta ahora sólo existía en España una pequeña cadena local en árabe en Marbella bautizada Al Andalous, el nombre que los árabes dan a la España musulmana. Estaba dirigida a un público de árabes originarios del Golfo Pérsico que residen en la provincia de Málaga.

domingo, 18 de julio de 2010

REVISTA RESISTENCIA nº1/Diciembre 1995

Resistencia es el portavoz unitario de la militancia NacionalRevolucionaria española y estandarte de su alternativa Patriótica, Popular y Socialista.

Otros números aquí y aquí.

martes, 13 de julio de 2010

SOBRE EL MORADO DE LA BANDERA


Los que silban no saben que no hay color morado que valga una nueva guerra civil entre los españoles

El genocida Santiago Carrillo, 1977.

EL PÁRAMO CULTURAL

Desde la implantación democrática, los pseudohistoriadores y los medios de comunicación “liberales e independientes” se han encargado de volver a bombardear constantemente a los sufridos celtíberos con la socorrida y errónea imagen de que durante la “dictadura” existió un “desierto literario” y un “páramo cultural”.

Para rebatir tamaña inexactitud y falsedad, es interesante conocer el artículo de Julián Marías, nada sospechoso de franquista, que bajo el título La vegetación del páramo publicó La Vanguardia Española el viernes 19 de noviembre de 1976.

«Se trata –no hay que decirlo- del famoso “páramo cultural” español de los últimos decenios. La imagen ha sido moneda corriente desde poco después de la guerra civil. Primero circuló fuera de España; se suponía que en ella no quedaban más que “curas y militares”, y ni rastro de vida intelectual, refugiada en la emigración. La propaganda oficial, mientras tanto, afirmaba que se había eliminado –hacia el cementerio, la emigración, la prisión o el silencio- la escoria “demoliberal”, y se había restablecido el esplendor “imperial” de España, ejemplificado en nombres de los que hace mucho tiempo nadie se acuerda, y que no es piadoso recordar.

Hace mucho tiempo que quedaron atrás, desmentidas por los hechos, las dos versiones, si se quiere, las dos caras de la moneda falsa, de curso “legal” cada una de ellas en campos acotados y para propósitos muy definidos. Sin embargo, ahora reverdece la primera, destinada primariamente al consumo de los jóvenes nacidos a la vida histórica hace poco tiempo, un decenio o dos a lo sumo, que tienen más presente la imagen de los últimos años y confunden los tiempos que no han vivido.«Se trata –no hay que decirlo- del famoso “páramo cultural” español de los últimos decenios. La imagen ha sido moneda corriente desde poco después de la guerra civil. Primero circuló fuera de España; se suponía que en ella no quedaban más que “curas y militares”, y ni rastro de vida intelectual, refugiada en la emigración. La propaganda oficial, mientras tanto, afirmaba que se había eliminado –hacia el cementerio, la emigración, la prisión o el silencio- la escoria “demoliberal”, y se había restablecido el esplendor “imperial” de España, ejemplificado en nombres de los que hace mucho tiempo nadie se acuerda, y que no es piadoso recordar.

¿Cómo es posible que pueda usarse –y prosperar- la imagen del “páramo”? Los jóvenes tienen ante los ojos, sobre todo, las instituciones en las cuales estudian, a las cuales tienen acceso; y se podría hablar, en efecto, de un páramo institucional desde que la guerra arrasó las Universidades, el Centro de Estudios Históricos, la Institución Libre de Enseñanza, la Residencia de Estudiantes y la de Señoritas, y en muy buena medida las Academias. Se les ha dicho además, incansablemente, que no han tenido maestros -lo cual ha contribuido tanto a que no los tengan aunque los haya, a que renuncien a ellos y no los hagan suyos-. Se ha tratado de inculcar en sus mentes la idea de que sólo en los últimos años –a lo sumo desde 1956- ha habido intentos de resistencia a la falta de libertad, de afirmación de las opiniones discrepantes, de ejercicio de la inteligencia. Es decir, hasta que han empezado a hacer algo los interesados en difundir esa imagen. Todo lo anterior –y, en definitiva, todo durante cuarenta años- ha sido el páramo intelectual de España.

La verdad ha sido muy distinta. En La España real he escrito: “La libertad empezó a germinar y brotar, como brota la hierba en los tejados y en las junturas de las losas de piedra. Sería apasionante y conmovedor una historia fina y veraz del tímido, vacilante, inseguro renacimiento de la libertad en España”. No puedo hacerlo aquí –lo he hecho parcialmente, en otros lugares, desde hace un cuarto de siglo, por ejemplo en El intelectual y su mundo, 1956, publicado en Buenos Aires, prohibido muchos años en España: en Los Españoles; en El oficio del pensamiento; en Innovación y arcaísmo-; voy a limitarme a recordar algunos hechos, algunos datos, todos ellos anteriores a la muerte de Ortega a fines de 1955, es decir, en el apogeo del supuesto “páramo”.

La guerra civil –en ambas zonas- significó la ruptura de la continuidad, la casi total extinción de la vida intelectual, el dominio de la propaganda, la persecución de la verdad, el triunfo del partidismo. Sin embargo, en la zona republicana, en Valencia y luego en Barcelona, se publicó la revista mensual Hora de España, que mantuvo un decoro intelectual y literario, sorprendente en medio de una feroz discordia civil. La noble pluma de Antonio Machado honraba todos los números de la revista, y a su sombra colaboramos muchos que no hemos tenido nunca que avergonzarnos ni arrepentirnos de lo que allí escribimos. No sé si en la otra zona hubo algo comparable –no ha llegado a mí la noticia-, pero hay que hacer constar que, terminada la guerra, desde 1940 y durante los dos años de dirección de Dionisio Ridruejo y Pedro Laín Entralgo, Escorial significó un esfuerzo de reanudación de la convivencia intelectual y de los derechos de su ejercicio. Y, en forma ya más independiente, no se olvide lo que fue Leonardo en Barcelona, y desde 1946 Ínsula en Madrid (puede repasarse el índice de esta revista que hace unos veinte años compuso Consuelo Berges, y que no puedo ver sin admiración y una nostálgica melancolía).

Tres son los elementos que pueden distinguirse en los años posteriores a la guerra:

1) La exclusión de los disidentes por el Estado y las fuerzas políticas que lo respaldaban, su recuperación por el resto de la sociedad.

2) La reanudación de la continuidad intelectual por parte de los grandes escritores.

3) La aparición de otros nuevos, de las generaciones posteriores a la guerra.

Tan pronto como fue posible, quiero decir desde el término de la Guerra Mundial, que había impuesto un casi absoluto aislamiento, se empezó a hablar de los escritores emigrados. Mientras la censura proscribía sus obras y hasta se tachaba con indeleble tinta negra su nombre al frente de la edición de un clásico, Ínsula fue el órgano principal de su difusión y comentario. En el Diccionario de Literatura Española de la Revista de Occidente (1949) hablé de Alberti, García Lorca, Salinas, Guillén, Antonio Machado, Azaña, Gómez de la Serna, Casona, José Gaos, y allí aparecían igualmente otros muchos, sin otro criterio que la calidad y la información disponible.

Los grandes autores de la generación del 98, de las dos siguientes, empezaron muy pronto a escribir, y una parte esencial de su obra corresponde a los años que estoy recordando. Menéndez Pidal publica Los españoles en la Historia y Los españoles en la literatura –tan independientes, tan contracorriente, que tanto rencor oficial provocaron-: Reliquias de la poesía épica española, Romancero hispánico, El Imperio Español y los cinco reinos, innumerables estudios lingüísticos, literarios e históricos. Azorín, Españoles en París, Pensando en España, los dos prodigiosos libros Valencia y Madrid, novelas como El enfermo, La isla sin aurora, María Fontán, Salvadora de Olbena; cuentos como Cavilar y contar, ensayos y memorias como París, Memorias inmemoriales, Con permiso de los cervantistas, Con Cervantes, El cine y el momento. Baroja en los mismos años publica sus memorias, Desde la última vuelta del camino, Canciones del suburbio, El cantor vagabundo... Los títulos de Ortega se suceden: Historia como sistema, Ideas y creencias, Teoría de Andalucía, Estudios sobre el amor, los prólogos a Bréhier y Ybes, a Alonso de Contreras y El collar de la Paloma, Papeles sobre Velázquez y Goya... Zubiri publica Naturaleza, Historia, Dios; Morente, Lecciones preliminares de filosofía y Ensayos; Dámaso Alonso, La poesía de San Juan de la Cruz, Ensayos sobre poesía española, Vida y obra de Medrano, Poesía española, y nada menos que los libros de poesía original Oscura noticia, Hijos de la ira y Hombre y Dios. García Gómez, después de las Qasidas de Andalucía, Silla del Moro y Nuevas escenas andaluzas, la traducción de El collar de la paloma.Vicente Aleixandre, nada menos que Sombra del Paraíso; y por si fuera poco, Mundo a solas, Poemas paradisiacos, Nacimiento último, Historia del corazón. Miguel Mihura estrena en colaboración Ni pobre ni rico sino todo lo contrario y El caso de la mujer asesinadita, y solo Tres sombreros de copa, El caso de la señora estupenda, Una mujer cualquiera, ¡Sublime decisión!, etc. José López Rubio, Alberto, Celos del aire, La venda en los ojos, La otra orilla. Fernando Vela publica El grano de pimienta, Circunstancias, Los Estados Unidos entran en la historia. Marañón da una larga serie de libros admirables: Ensayos liberales, Crítica de la medicina dogmática, Luis Vives, Españoles fuera de España, Antonio Pérez, Elogio y nostalgia de Toledo.¿Quién ha podido romper la continuidad de la cultura española del siglo XX, más fuerte que el partidismo, la violencia y el espíritu de negación?

¿Y los nuevos? Quiero decir los escritores apenas conocidos o desconocidos enteramente, que hacen la mayor parte de su obra después de la guerra civil. Aparte de algunos libros promovidos por la guerra misma, poesía o narraciones de Miguel Hernández, Herrera Petere, Rafael Alberti, Agustín de Foxá, Dionisio Ridruejo y otros a ambos lados de las trincheras, hasta 1941 no empieza ese nuevo brote de pensamiento, narración o poesía.

Casi toda la obra poética de Gabriel Celaya es de ese período: Tentativas, Movimientos elementales, Objetos poéticos, Las cosas como son, Las cartas boca arriba, Paz y concierto, Vía muerta, Cantos iberos. Casi lo mismo podría decirse de Luis Rosales: después de Abril, anterior a la guerra, Retablo sacro del Nacimiento delSeñor, La casa encendida, Rimas. De Dionisio Ridruejo son Primer libro de amor, Fábula de la doncella y el río, Sonetos a la piedra, Poesía en armas, En la soledad del tiempo. La obra de Leopoldo Panero, José Luis Hidalgo, Carlos Bousoño, Eugenio de Nora, Blas de Otero, se condensa o al menos se inicia y madura en estos años.

Zunzunegui, anterior a la guerra, publica con fecundidad tras ella: ¡Ay..., estoshijos!, La quiebra, La úlcera, Las ratas del barco, Esta oscura desbandada.Pero es Camilo José Cela el que inicia la novela de su generación, a fines de 1942: La familia de Pascual Duarte; y luego, Pabellón de reposo, Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes, La colmena, Viaje a la Alcarria y tantas invenciones más. Y tras él Ignacio Agustí con Mariona Rebull y El viudo Rius, Carmen Laforet con Nada, Gironella con La marea yLos cipreses creen en Dios, Miguel Delibes con La sombra del ciprés es alargada, Aún es de día, El camino, Mi idolatrado hijo Sisí, Diario de un cazador. Todavía en ese plazo empiezan a aparecer cuentos de Ignacio Aldecoa y su novela El fulgor y la sangre y Congreso en Estocolmo, del economista y novelista José Luis Sampedro, y Gonzalo Torrente, y el comienzo de la obra teatral de Buero Vallejo, desde Historia de una escalerahasta Irene o el tesoro.

¿Cómo olvidar la obra ingente de Pedro Laín Entralgo, autor caudaloso y profundo a un tiempo? Medicina e historia, Menéndez Pelayo, Las generaciones en la historia, La generación del 98, España como problema, La historia clínica, Palabras menores, La espera y la esperanza, son sólo unos cuantos de sus libros de quince años. Y, aunque con obra iniciada unos años antes, Enrique Lafuente Ferrari da en éstos mismos lustros obras capitales: Velázquez, Vázquez Díaz, Zuloaga, la expansión y maduración de su Breve historia de la pintura española, el libro esencial sobre el tema. ¿Y los innumerables libros de Camón, Juan Antonio Gaya Nuño, Sánchez Cantón, Angulo, María Luisa Caturla, María Elena Gómez Moreno? Añádase la obra de Fernando Chueca, desde Invariantes castizos de la arquitectura española hasta Nueva York: forma y sociedad, El semblante de Madrid o La arquitectura del siglo XVI, los estudios de geografía social de Manuel de Terán, los ensayos de patología psicosomática y psicología de Juan Rof Carballo, y tantas obras originales. Los libros de historia de las ideas de Antonio Tovar, Luis Díez del Corral, José A. Maravall, Enrique Gómez Arboleya, Lapesa, Blema, Díaz-Plaja... Y la aparición un poco tardía de Aranguren.

Y no puedo omitir mi nombre, porque, si no me equivoco, mi Historia de la Filosofía (enero de 1941), fue el primer libro nuevo de autor nuevo, que invocaba la tradición filosófica española anterior a la guerra para seguir adelante con otros libros: La filosofía del P. Gratry, Miguel de Unamuno, El tema del hombre, Introducción de la Filosofía, Filosofía española actual, El método histórico de las generaciones, Biografía de la Filosofía, Ensayos de teoría, Idea de la Metafísica, La estructura social...

Repare el lector en que esto es una fracción de lo que se ha publicado en España después de la guerra civil y hasta 1955. Y que me he fiado de mis recuerdos más vivos, sin disponer de tiempo ni de espacio para tratar adecuadamente el tema. Pero pienso que no son buenos botánicos los que hablan del “páramo” y se les pasa esta frondosa, esperanzadora vegetación, que pudo brotar en el clima más inhóspito, sin abono, sin cultivo, mientras tantos intentaban simplemente descastarla».

Julián Marías.


domingo, 11 de julio de 2010

LA JUVENTUD RADICAL CONTRA EL PASADO

¿TOLERANTES?


En nuestra bonita (sic) ciudad hay un espectacular grafiti justo enfrente del Ayuntamiento en lo que era un paredón blanco. La pintada fue propuesta desde algún "evento" de estos que se celebran en la ciudad, me imagino que sería algún Eutopía de hace algunos años y desde entonces ha sido respetada.

Además, el motivo representado, aunque se le puede dar cualquier concepto ideológico, es muy interesante, porque plasma el adoctrinamiento que sufrimos. Unos bichejos de colores son conducidos por unos seres grises hacia un mundo oscurecido.

Pues ya decíamos antes que este grafiti había sido respetado durante años y nadie había pintado nada encima. Pues esto fue hasta hace poco que los tolerantes antitaurinos han ido pegando sus carteles (cutres, que todo hay que decirlo) encima del mural.

LA NARANJA MECÁNICA O...

sábado, 10 de julio de 2010

GUERRA AL INVASOR


Al grito de patria todos se alzaron, sin distinción de edades, de provincias; y si Madrid blasona con justicia de su dos de mayo, los catalanes se ufanan de haber sido los primeros que en el campo libre enseñaron a los veteranos de Italia y de las pirámides que en las alturas del Bruch se conocían modos de combate ignorados todavía por ellos, que eran maestros de la guerra.

Cortada

viernes, 9 de julio de 2010

UNAMUNO SOBRE LA LENGUA


El español es el idioma oficial de la República. Todo ciudadano español tiene el deber de saberlo y el derecho de hablarlo. En cada región se podrá declarar cooficial la lengua de la mayoría de sus habitantes. A nadie se podrá imponer, sin embargo, el uso de ninguna lengua regional.

Miguel de Unamuno, 1931.

lunes, 5 de julio de 2010

MARCIANO DURRUTI

Carnet de membre de Falange de Marciano Durruti

Cuenta la francesa Simone Weil de sus vivencias en la Columna Durruti que en una escaramuza capturaron a un chico de 15 años que peleaba con los nacionales. «Lo registraron; se le encontró una medalla de la Virgen y un carné de Falange», relata. «Lo enviaron ante Durruti, quien le dio a elegir entre morir o incorporarse a las filas de quienes le habían capturado. Le dio un plazo de 24 horas para reflexionar. El muchacho dijo que no y fue fusilado...»

¿Hubiese actuado igual el enaltecido líder anarquista si el capturado hubiera sido el militante de Falange Española de las JONS Marciano Pedro Durruti Domingo, penúltimo de sus siete hermanos?

Quince años más joven que Buenaventura, Marciano Pedro, tan exaltado como su hermano, ingresó en la Falange a comienzos de 1936, trató de mediar entre José Antonio Primo de Rivera y el propio Buenaventura y acabó fusilado por miembros de su mismo bando en 1937. Para él valdría el retrato que Pío Baroja trazó de su hermano: «Durruti era tipo para tener biografía en romance, en un pliego de literatura de cordel, con un grabado borroso en la primera página».

Marciano Pedro Durruti Domingo -no Domínguez, por más que lo pongan biógrafos de Buenaventura- había nacido en León el 6 de marzo de 1911. Para entonces su hermano Buenaventura estaba a punto de cumplir 15 años y no hacía mucho que había dejado los estudios para incorporarse al taller de Melchor Martínez, donde, como escribe Abel Paz, aprendería socialismo además del oficio de mecánico. Marciano Pedro acabaría igualmente siendo mecánico y chapista.

También como su hermano Buenaventura, empezó desde joven a militar en política. Inicialmente, en las filas del anarquismo y, seguramente, con la misma ostentación sobreactuada con que años después defendería el falangismo. En octubre de 1934, a los 23 años, y con su hermano Buenaventura ya convertido en mito anarquista, Marciano Pedro fue puesto a disposición de las autoridades militares de León por considerársele implicado en el movimiento revolucionario y significado elemento de la FAI.

De anarquista a Falange

Ha sido Manuel Durruti Cubría, doctor en Ciencias Químicas por la universidad alemana de Heidelberg y sobrino de Buenaventura y Marciano, quien de verdad se ha tomado el trabajo de exhumar el perfil del hermano falangista. En su empeño de esclarecer la memoria de los Durruti al margen de filias y fobias políticas, él fue quien dio con los papeles de la causa 405/37 que condenó a la pena capital a su tío Marciano.

Al poco más de un año de la detención de 1934, Marciano ya militaba en Falange. La afiliación de un hermano de Buenaventura Durruti que, además, había pertenecido al Ateneo Obrero despertó recelo entre ciertos falangistas locales. Pese a lo cual, el joven mecánico leonés ingresó el 5 de febrero de 1936 con el aval, nada menos, que de José Antonio Primo de Rivera.

El poeta Victoriano Crémer dedica un cálido espacio a Marciano Pedro Durruti -él lo llama Pedro, a secas, y lo define como «anarco-falangista»- en su memorial El libro de San Marcos. Los dos coincidieron en la penosa cárcel leonesa de San Marcos.

En ese libro, Crémer alude a la relación de Marciano con Primo de Rivera y a un intento de mediación del falangista leonés entre su hermano y José Antonio. «Aquel Pedro Durruti, bajo y fuerte como un legionario romano», escribe Crémer, «de mirada insolente y penetrante como todos los del clan y palabra arrebatada comenzó a desplegar actividades en los distintos campos, convertido en conspirador de la fusión o de la confusión. Y fue de José Antonio a Buenaventura y de éste a Ángel Pestaña [anarquista fundador del Partido Sindicalista]».

Un informe del delegado de Orden Público de León asegura que Primo de Rivera dio un cargo a Marciano Durruti en Falange Española de Madrid «por una gestión que había hecho con los anarquistas de Barcelona». En cualquier caso, no parece que los contactos fueran muy fructíferos. Como remata Crémer: «A punto estuvo [Marciano] de ser estrangulado por su propio hermano cuando le llegó con la embajada del desaforado contubernio».

El joven Durruti coincidió con Primo de Rivera en julio de 1936 en la madrileña cárcel Modelo. De allí salió Marciano por mediación de su madre, Anastasia Domingo, que, al parecer, movió importantes influencias (¿Azaña, Ángel Pestaña, su propio hijo Buenaventura?).

A su vuelta de Madrid, en los primeros días del conflicto civil, buscó refugio en casa de otro de los hermanos Durruti, entonces destinado como fogonero en la reserva de locomotoras de la localidad leonesa de Busdongo. Y de allí pasó a León, donde un año más tarde se precipitaría su tragedia.

En una ciudad pequeña y de atmósfera tirando a levítica como León, un tipo vehemente como Marciano Durruti, llegado al falangismo del anarquismo, tenía las de perder. Y su alineamiento con las tesis del sucesor de Primo de Rivera, Manuel Hedilla, condenado a muerte por Franco por resistirse a la unificación de Falange Española con los tradicionalistas, sería el detonante de su condena.

Ideas corrosivas

Según el sumario del consejo de guerra celebrado contra él entre el 21 y el 22 de agosto de 1937, Marciano Durruti iba proclamando con absoluto descaro, en público y en privado, ideas corrosivas como la disolución de la Guardia Civil, la desaparición del clero, la admisión en Falange de socialistas y comunistas o la subordinación del Ejército a Falange. Incluso se recogió un informe que insinuaba que podría haber dado, o eso se decía, el fichero de Falange a la Dirección General de Seguridad republicana, debido a lo cual habrían sido fusiladas gentes de derechas por elementos marxistas.

De poco vale argüir en su descargo una nota publicada en el diario anarquista Claridad en abril de 1936: «En cuanto a la detención de un tal Marcelo [sic] Durruti en compañía de un pistolero a sueldo del fascio llamado Moldes hemos de decir que, aunque él se llama anarquista no es tal, pues los informes que de él tenemos son pésimos, y no hay más sino que nuestro querido compañero Buenaventura Durruti tiene la desgracia de ser hermano suyo, y este sinvergüenza trata de explotar el nombre limpio de su hermano, olvidando que éste le tuvo que echar de su lado».

La suerte de Marciano Pedro estaba echada y en un vertiginoso -y algo chapucero- consejo de guerra se le condenó a muerte por adhesión a la rebelión con la peculiaridad de que la pena fuese «ejecutada por individuos de la misma organización del condenado».

Marciano Pedro murió fusilado el mismo día 22 de agosto en El Ferral del Bernesga, en León. Se ignora si fue amortajado con la prenda para la que, sugiere Victoriano Crémer, su hermana Rosa habría bordado la estampilla del yugo y las flechas, en labor como sacada del Cara al sol. Enterrado en el cementerio municipal de León, Marciano Pedro Durruti no podía aspirar a un duelo multitudinario como el que Barcelona ofreció a su hermano Buenaventura, cuya muerte sigue sin esclarecerse del todo. Unos dicen que fue un accidente con su propio fusil; otros, que fue asesinado por agentes estalinistas, ejecutado entonces por gente de su mismo bando, como ocurrió con Marciano.

Fuera como fuese, Buenaventura murió el mismo 20-N de 1936 que José Antonio Primo de Rivera, ¿el mentor de Marciano Pedro? Tristes ironías, disidencias, tal vez caprichos de la Historia.

Gonzalo Garcival

(Crónica / El Mundo, 01-04-07)

miércoles, 23 de junio de 2010

"PARTITO, PARTITO SOCIALISTA..."


E’ nato un costume invero appassionante
in questa Italia strana e democraticizzante:
per fare soldoni, lirette e dollaroni,
per vincere il gran premio dell’arraffa-milioni.
Rubacchia a diritta, rubacchia a mancina
ed ai contribuenti svuoti anche la cantina:
ma non ti preoccupare, non devi aver paura
se sei un socialista non ti tocca la Questura.
Partito, Partito, Partito Socialista:
la meglio garanzia del mondo antifascista.
Forchette, forchette, forchette nazionali
per guadagnar miliardi senza pene fiscali.
Se poi vuoi restare ancora più protetto
il mestiere tu impara in modo assai perfetto
e fatti insegnare dal prode Giacomino
come da un appalto si ricava un miliardino.
Inoltre Mancini ci potrà insegnare
che in Italia a iosa tu puoi arraffare:
se fai lo Stato fesso e l’elettore pure
anziché una poltrona te ne daranno due.
Solleva i vessilli coi ladri nazionali
e lascia ai fascisti le pene fiscali,
prosegui sereno il tuo cammino
che presto l’occasione ti passerà vicino.
Avrai anche tu una calabra piana
per farci un grosso buco per l’acqua piovana,
dirai d’impiantare un siderurgico centro
e lì di miliardi ne farai più di cento.
E quando i soldoni avrai accumulato
dirai che la lezione avrai imparato
e col gran maestro e tutti i suoi compagni
potrai consumare i tuoi lauti guadagni.
Finché, stai attento, potrà capitare
che l’Italia si scocci del tuo arraffare
e allora a calci sarai preso, meschino,
e volerai in terra col maestro Giacomino.
Partito...