lunes, 5 de abril de 2010

LA CATEDRAL DE CÓRDOBA

Mucho se ha hablado últimamente sobre la Catedral de Córdoba, dejaremos aquí solo algunos apuntes.

Restos del templo visigodo destruido para construir la mezquita.

Los moros invasores expropiaron la basílica visigótica de San Vicente Mártir y posteriormente la destruyeron en el año 786. Tras imponer su religión (aunque ahora se hable de las manidas "tres culturas") y ocurrir hechos como lo de los Mártires de Córdoba, o sea, matar a docenas y docenas de cristianos que renegaban públicamente de la religión de Mahoma, estuvieron ocupando nuestra tierra durante algunos siglos. En 1236 se conquista la ciudad, precediendo la cruz al pendón real pues Fernado III quería simbolizar que le interesaba más la recuperación de la fe cristiana que la conquista territorial, y la mezquita se convierte automáticamente en Catedral. El rey no quiso estar presente en el ritual de purificación para que el Rey Eterno fuese el único protagonista de una ceremonia que convertiría cada piedra del recinto en un lugar consagrado a Cristo.

La ya catedral sufre determinadas reformas manteniendo en esencia su morfología, la cual se puede aún ver. Signo del gran respeto de los cristianos que durante siglos a podido convivir con gran parte de la esencia de la mezquita primigenia. De estos cambios el más importante es en el siglo XVI cuando se integra una catedral renacentista en medio de la mezquita. En este momento es cuando Carlos V dice su famosa frase "hemos destruido algo único para construir algo que hay en cualquier parte". Sin querer llevarle la contraria al excelso emperador decir que en parte se equivocaba porque sin aquel cambio la mezquita se hubiera quedado sin uso, con el correspondiente abandono y destrozo. El buen hacer de las reformas cristianas han permitido que hoy en día quede gran parte de aquella gran alhama construida durante varios siglos en época musulmana.

Sobre su suelo ha habido templos paganos de época romana y cristianos de época visigoda, incluso está enterrado el insigne escritor Inca Garcilaso. Durante casi ocho siglos bajo el techo de este edificio sólo ha convivido una religión.

Donde han rezado mis mayores, rezarán mis hijos.

Coro de la Catedral de Córdoba, donde se narran el martirio de los cristianos durante la ocupación mora.

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