
lunes, 3 de mayo de 2010
martes, 27 de abril de 2010
CÓRDOBA HOMENAJEA A LOS TERRORISTAS
El vicepresidente del citado foro, Luis Naranjo, indicó que a lo largo del itinerario se colocarán varios paneles informativos en los que se darán a conocer datos en torno a diversas cuestiones relativas al “maquis”, “todo ello desde una mirada más bien amable de unos hombres que, escopeta al hombro, habitaron esos parajes”.
¿QUÉ ERA EL ‘MAQUIS’?
El Ayuntamiento de Córdoba quiere hacer un reconocimiento público a los terroristas del ‘maquis’ que continuaron la lucha armada a favor de la República después de terminada la guerra. Este colectivo no ha sido incluido de forma específica en el proyecto de la llamada ley de la Memoria Histórica, pero la comisión interministerial dirigida por María Teresa Fernández de la Vega consideró “pertinente” tomar medidas que contribuyan a recordar su lucha.
El maquis, que fue responsable en España de aproximadamente 2.000 asesinatos, quiere ser ahora glorificado como ejemplo de resistencia democrática contra el régimen de Franco. Resistencia democrática a la que algunos quieren añadir a la ETA previa a la democracia, que según parece continuó la loable labor del maquis en su oposición al franquismo. Sin embargo el fenómeno del maquis, o bien constituyó un intento guerrillero controlado por el comunismo soviético, con lo cual bien se puede entender su carácter antidemocrático, o protagonizó los últimos episodios del bandolerismo español.
Al acabar la guerra, restos de unidades militares republicanas, generalmente milicianos huidos, se refugian en zonas agrestes y montañosas, con la esperanza de que los derroteros de la II Guerra Mundial posibilitasen una invasión de España que diese la vuelta al resultado de la guerra civil. Con el paso del tiempo los más pasan a Portugal o Francia y las reducidas y aisladas partidas que quedan se dedican a una actividad que más tiene que ver con el bandolerismo que con la resistencia organizada contra el régimen franquista. Muy temida en la zona extremeña, por ejemplo, fue la partida del Manco de Agudo como se conocía a José Méndez Jarramago. Sus acciones crueles son conocidas en todos los Montes de Toledo. Los secuestros, robos y asesinatos de esta partida se cuentan por las provincias de Toledo, Ciudad Real, Cáceres y Badajoz. El Manco de Agudo fue muerto en 1949 y su partida estaba teóricamente integrada inicialmente en el llamado Ejército Guerrillero del Centro.
Sin embargo subsisten algunas partidas mejor organizadas y con una clara misión política que reciben apoyo desde la URSS y que generalmente se han infiltrado en España a través de los Pirineos. Utilizan la misma estrategia del terror, que posteriormente sería extensamente utilizada por todos los grupos guerrilleros que proliferaron en la década de los 70. Su táctica era la de cometer robos para conseguir fondos, y amedrentar a las poblaciones y caseríos aislados para conseguir avituallamiento y refugio, cuando estos no simpatizaban con la causa republicana. Humildes autoridades locales, falangistas y guardias civiles fueron los principales objetivos de sus acciones armadas, junto a sabotajes de instalaciones estatales.
En su aplastante mayoría los componentes de los diversos maquis eran anarquistas o comunistas produciéndose ya a inicios de los años cuarenta un predominio de estos últimos. De hecho, su acción más importante —y totalmente fallida— fue la invasión del valle de Arán por parte de más de 3.000 combatientes organizados en Francia bajo la bandera del PCE y la dirección de Santiago Carrillo y el mando militar del teniente coronel Vicente López Tovar, militante comunista. La operación fue directamente autorizada por Stalín quien, a mediados de octubre de 1944, hizo saber al PCE por medio del secretario general del Komintern, Georgi Dimitrov, la necesidad de “obligar a los dirigentes socialistas, anarquistas y republicanos españoles a abandonar su política de pasividad y de espera a que el problema español lo resolvieran desde fuera los imperialistas (…) formar un gobierno o algo parecido que pudiera hablar y tratar en nombre del pueblo español [con el respaldo de] un movimiento popular cuya expresión principal sólo podía ser, en la situación de España, la lucha guerrillera”.
Y el maquis pretendió ser ese instrumento político-militar al servicio del comunismo para aparentar la existencia de un movimiento popular.
Fuente: minutodigital.com
domingo, 25 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
JOSÉ ORTIZ ECHAGÜE
Qué decir de una persona que fue militar, ingeniero, piloto, fundador de la NASA española y de la SEAT. Pues completar diciendo que es el mejor fotógrafo español de todos los tiempos, y eso que sólo se dedicaba a ello como una afición y en sus ratos libres (no como ahora, con tanta y tanta subvención). Una pena que realizara un tipo de fotografía que para algunos "modernos" estuvo siempre pasada de moda. Una pena además que plasmara las costumbres, espiritualidad y raigambre de España. Una pena que con la única corriente que se sentía identificado fuera la Generación del 98. Una pena... porque si no hubiera hecho eso sería mucho más conocido.
lunes, 5 de abril de 2010
LA CATEDRAL DE CÓRDOBA


jueves, 25 de marzo de 2010
¡AHORA O NUNCA!

viernes, 12 de marzo de 2010
LA GAITA Y LA LIRA, J. A. Primo de Rivera
¡Cómo tira de nosotros! Ningún aire nos parece tan fino como el de nuestra tierra; ningún césped más tierno que el suyo; ninguna música comparable a la de sus arroyos. Pero... ¿no hay en esa succión de la tierra una venenosa sensualidad? Tiene algo de fluido físico, orgánico, casi de calidad vegetal, como si nos prendieran a la tierra sutiles raíces. Es la clase de amor que invita a disolverse. A ablandarse. A llorar. El que se diluye en melancolía cuando plañe la gaita. Amor que se abriga y se repliega más cada vez hacia la mayor intimidad; de la comarca al valle nativo; del valle al remanso donde la casa ancestral se refleja; del remanso a la casa; de la casa al rincón de los recuerdos.
Todo eso es muy dulce, como un dulce vino. Pero también, como en el vino, se esconden en esa dulzura embriaguez e indolencia.
A tal manera de amar, ¿puede llamarse patriotismo? Si el patriotismo fuera la ternura afectiva, no sería el mejor de los humanos amores. Los hombres cederían en patriotismo a las plantas, que les ganan en apego a la tierra. No puede ser llamado patriotismo lo primero que en nuestro espíritu hallamos a mano. Es elemental impregnación en lo telúrico. Tiene que ser, para que gane la mejor calidad, lo que esté cabalmente al otro extremo, lo más difícil; lo más depurado de gangas terrenas; lo más agudo y limpio de contornos; lo más invariable. Es decir, tiene que clavar sus puntales, no en lo sensible, sino en lo intelectual.
Bien está que bebamos el vino dulce de la gaita, pero sin entregarle nuestros secretos. Todo lo que es sensual dura poco. Miles y miles de primaveras se han marchitado, y aún dos y dos siguen sumando cuatro, como desde el origen de la creación. No plantemos nuestros amores esenciales en el césped que ha visto marchitar tantas primaveras; tendámoslos, como líneas sin peso y sin volumen, hacia el ámbito eterno donde cantan los números su canción exacta.
La canción que mide la lira, rica en empresas porque es sabia en números.
* * *
Así, pues, no veamos en la patria el arroyo y el césped, la canción y la gaita; veamos un destino, una empresa. La patria es aquello que, en el mundo, configuró una empresa colectiva. Sin empresa no hay patria; sin la presencia de la fe en un destino común, todo se disuelve en comarcas nativas, en sabores y colores locales. Calla la lira y suena la gaita. Ya no hay razón –si no es, por ejemplo, de subalterna condición económica– para que cada valle siga unido al vecino. Enmudecen los números de los imperios –geometría y arquitectura– para que silben su llamada los genios de la disgregación, que se esconden bajo los hongos de cada aldea.
(FE, núm. 2, 11 de enero de 1934)
miércoles, 10 de marzo de 2010
martes, 9 de marzo de 2010
CARLISTA EN PERDIDOS
miércoles, 3 de marzo de 2010
LOS ANTIALGO, J. A. Primo de Rivera
lunes, 22 de febrero de 2010
UNA SANA REVOLUCIÓN, D. H. Lawrence
sábado, 13 de febrero de 2010
ODA AL 2 DE MAYO, Bernardo López García
Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu invicto pendón
miro flotantes pendones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del arte las canciones.
Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron
¡a ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron;
a ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona
que, libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona!
Doquiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
contando tu valentía.
Desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola,
hasta el África, que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!
Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones.
Nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la historia.
Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial.
En tu suelo virginal
no arraigan extraños fueros;
porque, indómitos y fieros,
saben hacer sus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros.
Y aún hubo en la tierra un hombre
que osó profanar tu manto.
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
¡presta luz a mi memoria!
y el mundo y la patria, a coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.
Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe morir.
¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!
La virgen, con patrio ardor,
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y, cuando calmado está,
grita al hijo que se va:
"¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te vengará!"
Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!
¡Mártires de la lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la humanidad,
¡en la tumba descansad!
que el valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que, hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero!
miércoles, 10 de febrero de 2010
lunes, 8 de febrero de 2010
LA CRUZ DEL RASTRO

Corría el año 1473. Las hermandades y cofradías se preparaban a celebrar con gran pompa las procesiones de Semana Santa, y la de la Caridad dedicó una a la Virgen, cuya imagen atavió con cuantas joyas y alhajas pudieron reunir los cofrades.
Los cofrades de la Caridad, en gran número, acompañados del convite, donde figuraban los dos cabildos, las comunidades de todos los conventos y cuanto notable encerraba Córdoba, formaron la procesión en dos filas y con profusión de hachas encendidas. Tranquilamente y por entre la muchedumbre que inundaba las calles llegaron hasta pasar la imagen por la Herrería, parte hoy de la Carrera del Puente. En aquel sitio cayó sobre el manto de la Virgen cierto líquido inmundo, arrojado desde una ventana por una chica que se creía aconsejada por algún judío. Este hecho horrible produjo el escándalo consiguiente, bien pronto aprovechado por los deseosos de vengar sus iras en los judíos y conversos, a quienes en seguida achacaron aquel sacrilegio.
Un herrero del Barrio de San Lorenzo llamado Alonso Rodríguez principió con estentórea voz a dar gritos contra aquéllos, excitando a los demás a tomar pronta y ejemplar venganza, sin bastarle las amonestaciones de Pedro de Torreblanca, adicto a don Alonso de Aguilar, quien quiso aplacarlos, recibiendo en premio una herida de manos del herrero.
La procesión quedó disuelta y algunos cofrades se llevaron la imagen, en tanto que la muchedumbre invadía las casas de los culpados, matándolos, robando e incendiando sin caridad alguna y sin que hubiese quien los contuviera en tantos desmanes. Gran número de muertos hubo este día y los tres siguientes en que duró la lucha. Viendo que nadie contenía a los ilusos, que llamándose cristianos así asesinaban a los conversos, resolvió don Alonso de Aguilar poner fin al alboroto y hacer entrar en orden a los amotinados.
Tomó su caballo y acompañado de sus dependientes y amigos salió al encuentro, dirigiéndose al Rastro, donde halló al herrero animando a las masas, como diríamos ahora. Dirigióle la palabra, le rogó y le mandó retirarse; mas, lejos de obedecer, Alonso Rodríguez le contestó con groseros insultos y hasta le hizo frente con los suyos. Entonces don Alonso arremetió hacia él y lo pasó de un golpe de lanza dejándolo muerto, persiguiendo a los demás hasta encerrarlos en el patio de San Francisco, quedando algunos otros cadáveres en la calle.
Retiróse don Alonso a su casa, y los amotinados volvieron a recoger el cadáver del herrero. Lleváronlo en hombros hasta San Lorenzo, en cuya iglesia entraron, poniéndolo delante del monumento, donde pasó la noche. Dícese que a la mañana siguiente el herrero movió un brazo, a causa de su falsa postura, o, según otros, un fiel perro que tenía se metió bajo la mesa en que yacía el cadáver, dándole con el suyo algún movimiento. El caso es que la plebe dijo que Alonso Rodríguez era mártir por la religión que defendía, y que con haberse movido pedía venganza de su muerte, alborotándose y emprendiéndola de nuevo contra los judíos y conversos, matando a unos y dejando a los otros sin bienes ni hogar con sus robos y sus incendios.
Súpolo don Alonso y reuniendo su gente corrió hacia San Lorenzo y Santa Marina a darles otro escarmiento; mas al llegar a San Agustín halló a los amotinados, a quienes ya capitaneaba otro noble llamado don Diego Aguayo, que, algún tanto calavera, no se asustaba de las amenazas, hasta el extremo de no sólo hacerle frente, sino que arremetió a pedradas y golpes, haciéndoles huir hasta el Alcázar, donde tuvo don Alonso que hacerse fuerte con los suyos y muchos judíos y conversos que buscaban su amparo. Allí los dejaron, volviéndose los amotinados a cometer desmanes idénticos a los ya referidos.Cuatro días duró este motín, uno de los más sangrientos ocurridos en Córdoba. Al cabo de ellos salió don Alonso del Alcázar ofreciendo perdón de los crímenes cometidos y mandando a los judíos y conversos salir de la ciudad o fijar su residencia en el barrio que antes se les tenía señalado.
La Hermandad de la Caridad, comprendiendo que de su seno había surgido el conflicto, acordó perpetuar su memoria con una lápida conmemorativa colocada en el patio de San Francisco, y una gran cruz de hierro sobre un pedestal, ocupando el centro del antiguo Rastro.
"Paseos por Córdoba", Ramírez de Arellano
martes, 2 de febrero de 2010
¡A MÍ LA LEGIÓN!
¡A mí la Legión!
Creo que hubiese incurrido en una incuestionable cobardía si hubiese permanecido en silencio ante la última consecuencia de la mal llamada Memoria Histórica, que ha tenido su concreción en el injusto derribo de la estatua dedicada al teniente general Millán Astray.
Arrancar una página de la historia de España que contiene y refiere el heroísmo sin límite de un soldado español, echar abajo un símbolo de una categoría histórica indudable que representa el más formidable sentido del valor, la más alta prueba de gallardía, el más sublime heroísmo, la más completa y fecunda abnegación, me parece no un error ni siquiera un disparate inconfesable. Estimo que se trata de un alevoso crimen contra la identidad de nuestra tradición militar, contra el ejemplo de alguien que supo aceptar el sufrimiento sin protesta alguna y que llevó hasta sus límites más altos el sentido de la milicia.
¿Se pretende borrar de los anales de la historia todo vestigio de dignidad? ¿Qué se intenta, mancillar los nombres más ilustres de nuestro acontecer nacional? Esta vandálica invasión del Gobierno socialista, esta apoyatura indiscutible de todo lo que significa destrucción de valores esenciales, no puede permanecer indiferente ante los que creemos en valores superiores, en el culto al espíritu y en la estimación verdadera de méritos que constituyen las pruebas más altas del honor.
Vivimos un tiempo en el que corremos el riesgo de avergonzarnos de pertenecer a una Nación gloriosa y antigua como ha sido España. Nos duele la resignación, nos hiere el silencio, nos destroza la indiferencia, nos mancha el olvido. Creemos firmemente que no hay nación en el mundo que pueda ofrecer un palmarés de acciones extraordinarias como puede representar España. Concretamente a mí me duele esta trágica expoliación de virtudes esenciales, este asesinato de nuestras tradiciones, esa labor que pisotea la sangre de nuestros muertos, la señal de nuestros heridos, el holocausto de tantos y tantos soldados anónimos que dieron su vida porque España pudiera tener en la Historia un sitio de insobornable dignidad. Confieso que pocas acciones políticas me han afectado tan directamente como ésta que acontece para mayor escarnio en tierras gallegas, donde nació este ilustre soldado. ¿Es que no hay una voz disidente, un grito indignado, una protesta justificada ante tamaño desafuero?
No solamente me duele este silencio, me repugna esta increíble complicidad de los obligados, también, a alzar la voz. Yo al menos, en mi insignificancia, carente de representación política alguna, jubilado por la edad, pero no derrotado en la esperanza, clamo contra esta monstruosa injusticia. Creo que tranquilizo mi conciencia describiendo mis sentimientos. Pienso que no podría conciliar el sueño si permaneciera callado ante esa incalificable fechoría. Hace unos años, la Legión española me distinguió con la única condecoración que verdaderamente he ostentado durante todos estos años con pleno orgullo, al nombrarme cabo honorario. Hago honor a esta distinción y saludo ante su tumba con gesto legionario a quien ha sido un héroe excepcional y un ejemplo para las futuras generaciones. Al grito legionario ¡a mí la Legión!, acudo. Aquí estoy, mi general.
JOSÉ UTRERA MOLINA
(publicado en el ABC el 2 de febrero de 2010)
jueves, 28 de enero de 2010
PINTURAS DE ERNEST DESCALS
miércoles, 27 de enero de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
jueves, 14 de enero de 2010
"ESPAÑOLES, PERDONAD PERO NO OLVIDÉIS"
Españoles, perdonad pero no olvidéisDespués de él la linea hace un zigzag y nos lleva a través de los prisioneros a un nuevo quiebro para perfilar el cerro. Runa o rayo que compone toda la pintura. A diferencia de los Guardias y de los comunistas, los anarquistas intervienen en la escena como auxiliares. Curioso. Les reconocemos con claridad por sus símbolos, por el gorro de uno y el pañuelo rojinegro del otro. Están casi fuera de cuadro, a la derecha del borde inferior, muy alejados del centro.
viernes, 1 de enero de 2010
CANCIÓN DE LAS PORRAS
de hermosa vista
que el socialista
haces huir,
y en Santa Engracia
o en el Estrecho
si das derecho
tienes que herir.
Nunca te ocultes
en los jaleos
y en los cacheos
dóblate bien,
pues aunque sea
de plomo o goma
cuesta la broma
cerca de un mes.
Coplilla que cantan dos falangista en la obra "Madrid, de Corte a checa" de Agustín de Foxá, cantada sobre la música de la zarzuela "El huésped del sevillano".










