sábado, 31 de julio de 2010

DALÍ HITLERIANO


No tenía ninguna razón surrealista para tratar a Lenin como un tema onírico. Todo lo contrario. Lenin y Hitler me excitaban en sumo grado. Hitler más que Lenin... Pinté la obra fuera de toda intención política, asociada a todos los símbolos de mi éxtasis. No quise admitir que el maestro de los nazis sólo era para mí un objeto de delirio inconsciente, una fuerza de autodestrucción y de cataclismo prodigioso. Hitler encarnaba para mí la imagen perfecta del gran masoquista que desencadenaría una guerra mundial por el único placer de perderla y de sepultarse bajo las ruinas de un imperio: acto gratuito por excelencia que debía haber suscitado la admiración surrealista; por una vez que teníamos un héroe moderno

Salvador Dalí, 1981

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